domingo, 3 de septiembre de 2017

Barranco de Morlaz, 2 Marías, Suca, collado de Añisclo

Amanecer entre la niebla en el valle de Pineta,
con el Pico de Pineta, la Punta del Forcarral y el Pic Blanc

Fecha: lunes 28 de agosto de 2017
Tiempo total, incluidas las paradas: 10 y 15'
Desnivel: aproximadamente 1800m
Dificultad: itinerario de alta montaña, que discurre durante buena parte fuera de sendero, por roca mediocre y expuesto. No hay agua en la mayor parte del recorrido, excepto al comienzo, debajo del collado de Añisclo y casi al final en el barranco de Castiecho.
Punto de partida y llegada: refugio de Pineta, 1240m.

De nuevo caigo y acepto la propuesta de Dani, pero esta vez hay compensación: el domingo escalada en Devotas, de donde salgo encantado, y el lunes caminata montañera por El Valle de Pineta.
Hoy por mí y mañana por ti. 
Esta es la parte de la salida de Dani. Él sigue empeñado en escalar algún invierno alguna cascada del sector 3 Marías y quiere estudiar bien el itinerario de aproximación para intentar ir lo más rápido posible el día ese cuando llegue. En enero ya estuvimos aquí por el mismo motivo. En alquel momento subimos por el itinerario que indica la guía del valle, pero en el refu ya nos indicaron que hacía un par de años que un guarda del refugio había abierto un camino nuevo y ése es el itinerario que quería Dani investigar ahora.
Después de una noche en la que no dormí tan mal para estar en un refugio, después del madrugón para desayunar en el primer turno, salimos del refugio de Pineta siguiendo el GR11 que lleva al collado de Añisclo. Nada más cruzar el cauce del río, seco seco, y adentrarse en el bosque se llega al desvío indicado por un hito de piedras. El sendero pasa por la cascada de Morlaz, baja durante unos metros y penetra enseguida en el bosque, casi siempre empinado, bien despejado de ramas (si te tienes que agachar y esquivar alguna rama es que te has salido del sendero) y fácil de seguir por las cicatrices en los árboles, espejos, pintadas y por las marcas en las rocas. 
El día está pesado y la humedad del precioso bosque, lleno de musgo y helechos, nos hace sudar como cochinos jabalís. Tras 1h y media llegamos a las campas de hierbas altas donde es más fácil perder las marcas y que te deja después de atravesarla a los pies de la faja rocosa que se supera fácilmente, sin trepar, por la izquierda. En menos de 3h estamos en el circo debajo de las impresionantes paredes de la Zuca Plana. A la izquierda se ve la herbosa y rechoncha cima del Castiecho. Hasta aquí llegaba el plan inicial. 
Lamentablemente Dani pronuncia las malditas palabras "vamos a investigar por dónde sigue el camino" hasta la 2ª María. Mirando a las vertiginosas paredes parecía imposible que un camino pueda acceder a sus cimas sin tener que escalar. Con más pereza que ganas sigo a Dani por los hitos hasta una pedrera que gira hacia la derecha por fuerte pendiente. La pedrera se va estrechando poco a poco y antes de que se termine hay que desviarse a la derecha hacia una atalaya herbosa que domina altiva el circo. Tras recuperar el aliento que el esfuerzo y las vistas nos han robado, seguimos por un terreno de roca mala y hierba y fuerte pendiente que termina en una loma llana desde donde se divisa ya a la derecha el collado entre la 3ª y la 2ª María. A partir de ahí el itinerario va buscando el terreno más sencillo haciendo travesías hasta llegar a un recodo donde la pendiente es muy pronunciada y el terreno es de muy mala calidad. Aquí el guarda ha colocado un pasamanos para miedicas como yo con una cuerda anclada con parabolts (hay que confiar que las rocas donde están los parabolts no se vayan pendiente abajo hasta el refu). Seguimos durante unos metros por repisas herbosas estrechas hasta llegar a una más ancha que las demás donde un hito nos indica dónde trepar por la roca hasta el collado (2608m) Desde aquí apreciamos el increíble cambio de paisaje entre el suave y herboso lado sur y el escarpado lado norte. una frontera entre dos mundos totalmente distintos.
Agua y almuerzo ligero y de nuevo la mente, en este caso la mía, se llena de malditas ideas: "¿y si en vez de volver a bajar por este incómodo recorrido no vamos hasta el collado de Añisclo y bajamos por sendero, aunque incómodo?" La propuesta implicaba seguir el cordal subiendo y bajando cimas sin saber la dificultad que esto podría implicar, como si las casi 5h de caminata hasta ese momento no hubieran sido suficientes. Increíblemente Dani no se opuso y nos encaminamos hacia la primera de nuestras cimas del día, Zuca Roncha, 2757m, por terreno fácil. El descenso, sin embargo, se realiza por un terreno afilado y de mala roca y pedí a Dani que fuera él por delante. Nuevo collado, nueva cuesta por delante que Dani se evitó mediante un delicado flanqueo por el lado norte a lo largo de una pedrera. Yo, más miedoso que cansado, elegí la penosa opción de seguir por la sencilla cuesta hasta cima, Zuca Punchuda, 2781m, y vuelta a bajar. Otro collado, 2693m, y la última cuesta que no tiene manera de esquivarse. La Suca o Pico inferior de Añisclo, 2802m, tiene una enorme cima plana que explica perfectamente la forma trapezoidal que se vislumbra desde el valle. 
Ahora sí que el cañón de Añisclo, que apareció a nuestra vista cuando llegamos al primer collado, se nos abría con su espectacular abismo justo a nuestros pies. Por mucho que miráramos a izquierda y a derecha no apreciábamos ningún terreno sencillo por donde cruzar los vertiginosos muros blancos y que nos llevara hasta el diminuto, en la distancia, collado de Añisclo. La supuesta mayor sencillez de esta vuelta no dejaba de hacerse de rogar. Menos mal que unos hitos nos iban guiando, si bien que estaban colocados más alejados que las chapas de Devotas. Menos mal que cada vez que empezábamos a dudar de la elección del itinerario venía un hito a salvar nuestras raquíticas esperanzas. Y así, de duda en duda, tocamos por fin, sendero después de más de 2h y media de subidas y bajadas por terreno a veces inestable.
Ahora ya sólo quedaba lo peor: bajar por la GR11 hasta el valle. Hace ya años que David y Beto opinaban que ésta era la peor bajada por sendero en todo el Pirineo. No les faltaba razón. 1200m de desnivel salvados a fuego por fuerte pendientes y destrepes rocosos donde hay que utilizar las manos no son precisamente un regalo para unas cargadas piernas. El parador se ve constantemente allá abajo, diminuto, en el fondo del valle, como una tramposa referencia visual porque por muchos metros que se bajen éste parece que siga estando siempre a la misma enorme distancia. Desesperante. 300-400m por debajo del collado se llega a una pequeña campa herbosa donde se encuentra un caño que alimente un charco y donde cargamos agua. A partir de aquí empieza el verdadero infierno. Hasta cruzarse con el barranco de Castiecho, donde se forma una pequeña poza, no relaja el camino.
Después de casi 3h de dolorosas pendientes, casi se hace extraño volver a caminar por terreno horizontal, como la mareante sensación después de estar unas horas en barco al pisar tierra firme. En la última señal de "Parque nacional" me encuentro una bolsa de basura colgada. Es increíble la cantidad de gente que cree que hay un servicio de recogida para su basura en la montaña. 
El enfado y el acartonamiento de las piernas se me medio pasó con unas cerves y una charrada con el guarda creador del sendero (un regalo para su esposa, nos confesó). Y por si acaso quedaba algún rescoldo, nos concedimos como premio final una magníficas pizzas en Aínsa. 

 Recorrido sobreimpresionado en el cartel a las afueras del refugio
 Desvío del GR11para empezar el Camino de las Marías
Cascada de Morlaz
 
 Precioso y empinado bosque
 Salida del bosque con la faja rocosa a superar
10 de la mañana y aún no se ha levantado la niebla en el valle
Sencilla trepada para superar la muralla de roca 
 Últimas cuestas antes del circo; al fondo aparecen ya la Munia y el Robiñera
 Base del circo con el Pico Castiecho al fondo
Impresionante murallón cerrando el circo 
La pedrera que nos sirve para superar las vertiginosas paredes
Punto donde se abandona la pedrera para buscar esa meseta 

Peña Blanca, La Munia y Robiñera 
El collado que buscamos y la 2ª María, Zuca Roncha
al fondo: el macizo del Perdido y los Astazus 
El punto más delicado del trayecto... 
 ... protegido por un pasamanos de cuerda
 Última trepada al collado
 
El collado une dos mundos en uno: 
la vertiginosa y escarpada vertiente norte y la suave y herbosa vertiente sur
 Arista de bajada de Zuca Roncha, aérea y con mala roca
Travesía expuesta que hizo Dani para salvar la subida a Zuca Punchuda,
al fondo la última cima de la jornada, la suca
Vertiente norte de las 3 Marías 
Cima en la Suca 
Panorámica desde la Suca: Monte Perdido, balcón de Pineta y Astazus,
el valle glaciar colgado de la Larri, Peña Blanca, la Munia y Robiñera
y abajo, bien abajo, el collado de Añisclo 
Descenso entretenido de la Suca hacia el collado de Añisclo 
Al parecer hay dos itinerarios a la Suca: 
por la cresta y por el límite entre los dos colores de roca, 
que fue el que usamos nosotros guiados por hitos muy dispersos 
Descenso del collado de Añisclo: a tramos empinado... 
... a tramos laborioso, nunca sencillo, nunca corredero 
Hayas 
Las flores que uno espera encontrarse en el monte...
 ... y las flores que aparecen por doquier
 Alegría final
Recompensa para el cuerpo en Aínsa

sábado, 26 de agosto de 2017

Osán y van... cinco

Jornada normal tirando a poco concurrida en el mallo Frechín

Con 4 meses de retraso cuelgo la cita anual con la única carrera en la que he participado hasta ahora sin fallar ningún año desde mi primera vez. La oferta combinada del fin de semana incluyó de nuevo los espectaculares mallos de Riglos.

Croquis bajado del blog de Sueño vertical

Vía: Los tacones rosas de la tía Glori. 6c, V+ obligado. 7 largos. 200m.
Cordada: Tono, Jorge y el agüelo
Día: 22 de abril de 2017
Material: 16 cintas.
Tiempo escalada: algo menos de 4h y media
Descenso: andando por el Circo de verano.

Descripción de la vía: Otra creación más de Sueño vertical que incluye la reequipación y limpieza de tramos de dos vías antiguas, La rosaleda de 1960, la Vía del Taco de 1973, y la apertura de un nuevo tramo que lleva la cima. Al invento lo han llamado Los tacones rosas de la tía Gloria para recordar la historia de los dos primeros tramos y para homenajear a una amiga suya. El resultado final es una vía más que interesante con algunos largos espectaculares, los 3 nuevos (a mí las chimeneas ni fú ni fá). La vía supone una oferta más para el populoso Mallo Frechín.

L1, V, 30m. Típico largo de chimenea donde se usan más los pies en oposición que los antebrazos. Principio más fácil y llegada a la reunión un poco más difícil.
L2, V+, 30m. Último largo de la antigua Rosaleda y que continua con el mismo estilo y dificultad que el primero, plus arriba o abajo.
L3, 6a, 30m. Desde el comienzo de la vía ya se adivina el estrechamiento final de este largo que es donde se concentran las dificultades, y las incomodidades.
L4, IV/+, 20m. Comienzo vertical y luego tumbadera rota. Hay una cuerda fija en los metros finales.
L5, 6c, 30m. Fin de las chimeneas y comienzo de los bolos petabrazos. Una pena que la calidad de la roca no sea excelente. El largo comienza con unos pasos a la izquierda para luego encaramarse a una repisa, hacer una pequeña travesía a la derecha y salir recto hacia la súperpanza que se ataca un poquito a la derecha para evitar la poca calidad de la roca en ese tramo (a más de uno se le han soltado bolos en esta parte). La llegada la reunión se hace con tendencia hacia la izquierda donde se adivinan buenas presas. Los parabolts están muy cerca aquí por si no nos dan los antebrazos.
L6, 6a+, 30m. Largo estrella, con un comienzo por la derecha un poco picantón y luego vertical con cazo hasta la reunión. 
L7, 6a, 30m. Más fácil que el anterior, la única dificultad se concentra en la salida. Luego tumba y se deja hacer.

L1


L2
 Famosetes callejanos

 Arriba se vislumbran las estrecheces del siguiente largo

L3


L4

L5



L6


L7

 Cima

El domingo me tocó sufrir bastante más, aunque menos que otros años ya que me lo tomé con calma desde el principio y eso me sirvió para llegar sin apenas calambres a meta.

Momentos antes de la salida