miércoles, 20 de abril de 2016

Encadenar y correr

Vista general de los Mallos Pequeños con la Ralla d'A Balsa en medio 

Primer finde combinado de la temporada y al igual que al año pasado los pronósticos meteorológicos no eran nada halagüeños, especialmente para el sábado. El domingo todos confiábamos en la tradicional suerte de la Osán para que se obrara el milagro que esta vez se quedó a medias.
Esta incertidumbre unido a cierta inercia perezosa en el grupo hizo que no tuviéramos decidido ningún plan y que saliéramos el sábado por la mañana de Zaragoza con todas las posibilidades abiertas a la espera del tiempo que nos íbamos a encontrar. El destino si que lo teníamos medio claro, Riglos: nos pilla de camino y hay opciones de tapia y deportiva. El cielo gris con que nos recibieron los maravillosos mallos nos evitaron las dudas: deportiva. Genial, así estrenaba los gatos. El año pasado nos quedamos en el sector de Los volados y esta vez fuimos a la Ralla d'A Balsa. Un pequeño sector calizo en medio de los reinos del conglomerado. 
Aparcamos al lado del centro de interpretación, ya no se puede aparcar en la balsa, sino que hay que ir andando hasta ella y allí cogimos el camino que sube al mallo Colorado. En una pedrera bien marcada nos desviamos a la derecha y en unos pocos minutos nos presentamos debajo del murallón, más imponente en su parte central de lo que aparentaba desde abajo. Tono se dio de baja desde el principio debido a los efectos colaterales del concierto de Silvio Rodríguez la noche anterior, y calenté con Jorge en los Vos de la derecha. La cabra tira la monte y el agüelo a los desplomes, así que enseguida empecé a valorar las opciones en la zona central del sector y A Güeña fue la vía escogida. Conseguí montar la vía de chapa en chapa y mientras descansaba el día se oscureció y empezó a chispear. Jorge y Tono esperaron pacientemente y me dejaron darle un segundo y último intento a la vía. Para mi sorpresa todo fue bien, pude aguantar bien el desplome y terminar encadenándola.

Caliza naranja desplomada... 
... frente a caliza gris plaquera. Ummm, ¿con cuál me quedo?
¡Qué raro! Salió desplome con cazos. A güeña, 7a+ 
Descolgándome después del frustrante primer intento 
Chapando la reunión en el inesperado segundo intento 
Tono incrustado entre la familia Rasmias y el agüelo

Recogimos bártulos, yo con una sonrisa de oreja a oreja, y después de hacer la parada de las compras, nos fuimos a Osán a por los dorsales. Enseguida llegaron el resto de invitados a Casa-Tono: Patri y su hermano Óscar, que nos engañó a todos y al final no corrió, con la familia (Amaya, Julia y Tibo). Este año no hubo granizadas, pero sí una persistente lluvia que presagiaba mucho barro para la carrera y que nos impidió sacar la barbacoa. Putada. El secreto ibérico lo tuvimos que hacer a la plancha.
Nos levantamos lloviendo aún y los más optimistas se fijaban más en los pequeños claros que en la abrumadora mayoría de nubes. El día no fue glorioso, pero tampoco un desastre. Hubo niebla y ratos de lluvia salteados con momentos de sol.
Gran ambiente como siempre en la salida y ya desde el principio me sentí bien de piernas así que decidí no ahorrar nada al principio e intentar salvar los embudos del primer repecho y del vado del arroyo. En la subida a las ermitas seguía con buenas sensaciones, pero aquí sí que ahorré un poco porque esta vez quería tener algo de reservas para poder correr los 2 km de falso llano de las campas de las antenas. Excepto en una cuesta un poco más severa, lo conseguí y empecé la bajada final feliz como una perdiz. Los 5 km y pico se pasaron rápido y sin calambres y conseguí entrar en meta 7 minutazos antes que el año anterior. Desgraciadamente las migas las tomamos bajo un cielo plomizo y frío que hizo que se me atragantaran y no pudiera terminármelas. 
Como precio a pagar por tanta alegría y esfuerzo del finde, un trancazo del siete me viene acompañando desde entonces. En cuanto me lo quite de encima a volver a entrenar porque las buenas sensaciones de la Osán me han convencido para meterme en el reto de participar en la carrera larga de la Boca del Infierno. 25 km y 1500 m de desnivel, ahí es nada. Ya veremos si no es mucho pedir.

Momentos antes de la salida en la plaza de Osán: Beto, Jorge, Tono y el agüelo 
Llegando al primer avituallamiento: aún quedaba todo lo gordo
Después de las escaleras
Este año la cascada bajaba tan espectacular... 
 ... que algún valiente se atrevió a rapelarla
 De nuevo los primeros tuvieron que sufrir malas condiciones en la cima
 Pero a cambio esta es la cara que se te queda cuando llegas tan prontito
 Orgullo de papi
El grupo al completo antes de las migas bajo uno de los pocos rayos de sol que disfruté:
Rosa, un nuevo fichaje para el equipo de carreras de montaña, Jorge, Ion, el agüelo, Beto y Tono

Con el mono de currar en Rodellar

Llegando a Egocentrismo 

Este año parece que voy a poder volver a intentar en serio escalar Pequeño pablo, 7a+/b, también llamada por mí la Bestia, en Egocentrismo, Rodellar. Entre David, que anda que no tiene 7os para encadenar en este sector, y Abel, que también está con ganas de darle a la vía, voy encontrando compañeros para el reto. Reto que no va a ser sencillo. En 2014 la tenía bastante cerca, pero ahora... El finde anterior me tuve que colgar de todas las chapas para llegar a la reunión. Me consolé pensando que había estado toda la mañana intentando otros 7os y que, obviamente, tenía que estar cansado. Este finde no tenía ninguna excusa y el resultado fue parecido. El paso duro del bloque inicial en la 3ª chapa me salió sólo una vez en los 3 intentos de la jornada. El número de descansos que tuve que realizar para poder llegar a la reunión fue en el mejor de los casos de 4. Como única noticia positiva puedo intentar colar que conseguí dejar bien maqueada la sección de desplome donde me caía hace 2 años. ¡Ahora ya sólo me falta poder llegar hasta allí encadenando! JA!!!!

 Diversas vistas de la Bestia: de frente...
... de perfil. Todas asusta 
El grupo de currantes de esta ocasión: Abel, Fino y el agüelo