lunes, 26 de enero de 2015

Apretar y apretar, ¿qué más se puede pedir?

El sector Bombos cubierto ya por la sombra de la tarde

No he encadenado nada, no he podido, porque no me he atrevido, escalar de primero y, sin embargo, vuelvo de esta visita primera al sector Bombos de Vadiello con los dedos cansados y doloridos, una sensación que siempre asocio con la felicidad. Soy feliz escalando hasta cansarme, incluso cuando ese cansancio en antebrazos o dedos surge en el tablón, pero si además es en roca, al sol de invierno y a resguardo del vendaval que soplaba hoy en todo el valle del Ebro, entonces me olvido del fracaso ante esos desplomes apabullantes, de mi flojera en ese mar de tridedos y bidedos imposibles de alcanzar, de la fealdad de esos picados ominipresentes y hasta de la ausencia de encadenes. Esa felicidad, simple, sencilla, infantil, asociada a mis dedos cansados, viene de darlo todo, todo lo que he podido dar, que hoy no ha sido mucho, incluso de gritar de frustración por no haber tenido la fuerza suficiente para bloquear y llegar a un lejísimo bidedo cuando estaba subiendo de segun todo el día, cuando ya me había colgado infinidad de veces en ese pegue.
Esta sensación de felicidad es la que busco en cada salida y la que encuentro casi siempre, a nada que barra un poco el polvo de la frustración. La receta es sencilla: buena compañía, vías físicas y solete de invierno. Y así comenzó el año con la primera visita anual a Benabarre, aunque fuera sólo a un par de días de la anterior, e incluso la inesperada visita al sector del Castillo de Loarre, como mejor sustituto a unos Mallos de Riglos completamente desaparecidos bajo una gruesa y persistente niebla, y sus placas tumbadas no me impidieron disfrutar de un sol y una tranquilidad inusitada.

Reportaje en orden temporal inverso:

Bombos de Vadiello
El agüelo haciendo como escala Mongolos en acción, 6c+:
uy pues no me quedo, a ver así, tampoco, y al final tocó lo de siempre.
David en la espectacular Ataraxia, 7c
Muestra de los apabullantes bombos del sector
El agüelo apretando y apretando en Charlicita, un 7b al que entramos pensando 
que era 7a+, pero como la montó Abel no iba a desperdiciar la oportunidad
de seguir escalando de segundo
 Abel, David y el agüelo

Benabarre
 Abel en Rukipankis, 6c
Júnior a punto de encadenar, por fin, Jigoku, 7a
David asegurando a su amigo Dani en Delicuent habits, 7a+
David en Belladona, 7a
El agüelo descifrando el bloque de El llanto de Belcebú, 6c+
El bloque quedó resuelto, la vía no, jjj
Abel, Dani, Júnior, David y el agüelo

Castillo de Loarre
Los dos sectores: a la izquierda El Búnker, donde estuvimos, 
y a la derecha Peña O Rufo
El agüelo tuvo la suerte de salir en las mejores fotos de la jornada 
Tono en Reyno de los cielos, V, y Fino en el liso inicio de Cicuta, 6a+
 Fino a punto de terminar Cicuta, 6a+
 Silvia en el espolón de Reyno de los cielos, V
 ¿Qué hago yo en una placa así?
 Un aragonés apretando
Fino en el disfrutón techo final de Búnker, 6a+
(abajo se ve la pretona fisura inicial)
Fino on fire, encadenando Saputilandia, 6c
Silvia, Tono, Fino y el agüelo, un extraño entre todos estos titanes de la placa

miércoles, 31 de diciembre de 2014

... y una de apretes

 
Issac en Margalef

Entre tanta carrera y tanto dolor de piernas, apenas he conseguido sacar unos pocos findes para petar los antebrazos. Después de tocar el cielo por sorpresa en Somáen, tenía claro que iban a venir muchos días de volver al ras del suelo de la realidad. Y así fue tanto en Margalef, donde intenté aprender algo a escalar, como en la primera visita del año a Benabarre, donde por lo menos pude tachar alguna vía, como en Rocópolis, donde no había estado nunca y donde las infinitas rampas invertidas pusieron a caldo mis desentrenados, doloridos y felices antebrazos. Pero, los mejores regalos llegan cuando menos te lo esperas y ni una emergencia amarilla por bajas temperaturas, durante el viaje de ida llegamos a estar a -3,5ºC, evitó que Los Reyes Magos llegaran esprintando el penúltimo día del año, equivocándose totalmente de día, para dedicarnos a Tono y a mí una última satisfacción, Jigoku, un precioso 7a, con un bloque chulo y luego el típico patatal benabarriano para amorcillar los antebrazos. Benabarre, ¿cómo no?, un valor seguro. Volvimos los dos con la sonrisa de la noche de reyes adelantada.
MARGALEF
Averronchos varios: Enfedaque,
Sergio
e Isaac
¿Cómo puede nadie subirse por esos desplomes infinitos?

BENABARRE1
Los Molpeceres calentando en Benabarre
Abel soltando macetas
El abuelo apretando
Júnior descansando después del duro bloque de Jigoku
Enfedaque a lo suyo, a encadenar no uno, Belladona, 
si no dos, Jigoku también, séptimos en el día
Tres tontos muy tontos
Y el grupo al completo antes de pasar por la chocolatería

ROCÓPOLIS
El mágico parque de atracciones de Rocópolis

 Tono en las vías de calentamiento, uf, uf, ¡cómo pican los grados navarros!
 Ignacio y el abuelo en el gigantesco arco


  Tono subiendo una y otra por la mágica rampa invertida infinita
¡quién tuviera una igual en el club!
Tono, Ignacio y el abuelo felices como enanos al final de la visita 

BENABARRE2
Tono en los últimos pasos del bloque inicial de Jigoku...
... y en la reunión, después de encadenarla a la primera
Entre estas dos imágenes hay sólo un palmo de distancia, pero una hora de tiempo y un segundo pegue:
vuelve el cĺasico vuelodelabuelo en la última presa

Una pareja de escaladores de Almería que nos deleitó con su forma de escalar
Los dos abuelos súper contentos...
... y aún más contentos

¡Feliz Año 2015 y felices aprietes!