sábado, 4 de abril de 2015

Riglos tantos meses después

El mallo Firé con el recorrido aproximado de la vía hasta la cima Mallafré

Algo más de un año sin escalar en este santuario llamado Riglos y el reencuentro no ha podido ser mejor: por el día soleado pero sin calor, por la vía, Directa as cimas en el mallo Firé, por el compi de cordada, Tono, y por haber podido aguantarle a este rutón al menos la mitad de los largos.
La vía entra de lleno en el segundo nivel de dificultad de rutas de Riglos, según mi particular clasificación, junto con la Murciana al Pisón y la Zulú demente en la Visera. A ver cuándo le toca a esta última.
En esta ocasión he disfrutado mucho más de la escalada que en la Murciana y esto es debido a que en aquella ocasión fuimos una cordada de 3 y nos dividimos la ruta en 3 tramos de 3 largos cada uno, así que para cuando llegó mi turno de ir de primero ya tenía los antebrazos al jerez. En esta ocasión nos alternamos todos los largos y además de nuevo a Tono le tocó en el sorteo los dos más duros, el 5º y el 7º, por lo que me llegó la gasolina para escalar la mitad de la vía. Escalar mientras disfruto de la escalada, sin pensar en caerme, concentrado sólo en progresar y buscar siempre la mejor manera para hacer el siguiente paso, es una sensación novedosa para mí, empecé a descubrirla al mismo tiempo que descubrí las vías deportivas de desplome, y que raras veces disfruto fuera de ese ámbito, y mucho menos a decenas de metros de altura. Esa sensación me duró 4 largos y medio. En cuanto mis antebrazos alcanzaron y sobrepasaron la reserva mi cabeza se fue también y dejé de escalar y me dediqué a lo de siempre, a arrastrarme de chapa en chapa. Eso sí, nada de ir de compiguay: conseguí cumplir con el reparto de largos hasta el final.
Y después de tanto esfuerzo, físico y mental, la recompensa aumentada de llegar a cima, de gozar de esa extraña perspectiva hacia abajo de las terrazas del Gállego, del resto de los mallos, del pueblo... de la vida cotidiana.

Una cordada saliendo por la Rabadá-Navarro
El agüelo feliz como una perdiz por estar de nuevo en el Firé,
detrás a la derecha el mallo Pisón y su Puro
Un placer compartir cordada, una vez más, con Tono



El que quiera aquí tiene el tocho con datos y más fotos.

martes, 31 de marzo de 2015

Ni Morata puede con el non


Apuntar las vías en la web 8a.nu es lo que tiene: cuando progresas te da un subidón ver tu gráfica, cuando flojeas, te deprime. Subidones y depres aparte, los datos son tozudos: llevo 3 meses sin encadenar ninguna vía superior a 6b y en los últimos 12 meses he conseguido encadenar la escalofriante cifra de 16 vías de 6a o más. Mis esfuerzos por ser un completo paquete están dando sus frutos. 
Esta sequía para alguien que reconoce abiertamente que le encanta encadenar es un palazo. Más aún si ni siquiera encuentro consuelo en el opio dulzón de las frases vacías que llenan ahora las redes sociales, y antes las estanterías de libros de autoayuda, del tipo "la auténtica belleza está en tu interior", "conócete a ti mismo y serás feliz", "la verdad te hará libre" o la más cercana a este tema "pero lo que realmente me importa es disfrutar de la escalada".  Me encanta encadenar, es una de las razones por las que entreno todas las semanas (la otra es que me gusta entrenar, soy un bicho raro). Llegar a la cadena de una vía que has peleado es un subidón de adrenalina y por qué no decirlo, de autoestima. Te hace volver a casa con una sonrisa de oreja a oreja que, con suerte, puede durarme una semana, pero 3 meses...
Por necesidad, al igual que me ha tocado aprender a vivir sabiendo que nunca voy a conocer personalmente a Naomí Campbell, también he aprendido a disfrutar de escalar sin encadenar, dándolo todo, cada día ese "todo" es distinto, a veces más, a veces menos, dependiendo del humor, de las fuerzas, del canguelo... , y volviendo a casa con esa agradable sensación de dedos cansados.
Quizá esta sequía tiene mucho que ver con el hecho de que me cueste una enormidad actualizar el blog y que acumule unas cuantas salidas sin contar nada. Así que como buen desordenado que soy voy a empezar por el final. Por este sábado pasado en Morata.
Tenía claro que Morata no iba a ser el destino ideal para que este eterno estado de non terminara, como así fue, pero hacía ya muchos meses que no visitaba esta escuela tan cercana a Zaragoza, desde agosto del año pasado, y ya tocaba. Apretar, apreté, pero no estuve cerca de encadenar ná de ná. Tono me llevó directo a la Pared del túnel y ahí calentamos en El capricho, 6a, que se me atragantó cerca de la reu, y en El profanador de vías, que no aparece en la guía, 6b+?, mucho más plaquera que la anterior y por lo tanto aún se me dio peor. Después de este sobrecalentamiento nos fuimos a por La señora, 6c. Bueno, Tono fue a por ella y casi se la llevó, yo seguí arrastrándome por la pared. Y para terminar nos fuimos a la sombra del Puente de roca, mi espalda ya estaba roja como un cangrejo, para hacer series en Chúpame la polla, 6a+, y la vía nueva de la derecha, 6a?. Con este tute, ¿cómo no voy a terminar con los dedos hechos puré?

Tono en el duro bloque de La señora
Tono y el agüelo con la Pared del túnel al fondo