vía Ravier al Tozal del Mallo


Cogimos el autobus de las 7 y en cuanto nos dejó en la pradera desandamos los 500m hasta la antigua casa de recepción de visitantes del valle, donde empieza el empinado sendero que sube por el circo de Carriata. Enseguida la humedad nos empapa, nos hace sudar y aquello parece una ducha. A los pocos minutos de pasar el seco cauce del riachuelo dejamos el sendero y nos desviamos hacia el Tozal atravesando unas inclinadas praderas herbosas. Dejamos escondidas las mochilas y seguimos hasta el contrafuerte que divide la pared. Aquí empieza en teoría el primer largo, IV, donde es conveniente encordarse sólo para superar los últimos y verticales 5m. Es posible  escaquearse el paso por la derecha. Unos pocos metros más de pateo y un resaltillo nos dejan definitivamente en el pie de vía, donde encontraremos, curiosamente, la única expansión de toda la ruta, un spit.
L2, IV+, 50m. El largo más fácil de la vía y el más feo, muy herboso y, en nuestro caso, húmedo y resbaladizo. Va en ligera travesía hacia la derecha hasta llegar debajo de un bloque grande.
L3, V, 30m. Comienza por la derecha para salvar el bloque, sigue por un diedro con dos fisuras, esquiva un techaco por la izquierda durante unos metros muy verticales y acaba encima de él después de volver a la derecha (la primera de las muchas travesías con patio de la vía).
L4, 6b+ (V+/A0), 30m. La mítica "chimenea característica". La guía de Pirineos de Rainier Munsch, Christian Ravier y Remi Thivel la marca como "V+ penoso". Supongo que se referirán acerando, porque en libre ni de coña. Juan la encadenó y la marcó de 6b+. La primera parte es asequible y la chimenea resbala tanto como dicen todos, pero no me agobió y agarrando una cinta acá y otra allá salió bien. La llegada a la reunión de nuevo acojonante: sales de la chimenea hacia la izquierda, en una repisa inclinada. Hay que pasar por encima de la chimenea y seguir en travesía hacia la derecha unos pocos metros hasta una repisa. Todo con el patiaco habitual. Yo cagado.
L5, 6a+, 30m. Primeros metros extraplomados (uf, ¡qué sensaciones eso de escalar como en Rodellar, bicicliteando de un brazo, pero a cientos de metros de altura!, uf uf), hacia la izquierda, para luego enderezar y llegar a un bloque separado de la pared donde cabe una persona sentada. El resto colgado de la reunión o también en una pequeña repisa un metro más abajo a la derecha.
L6, V+, 50m. Tirada muy larga y mantenida, muy vertical y con varias panzas intercaladas. Eso sí, con buena presa.
L7, 6a, 50m. Un largo retorcido que empieza recto, travesía a la izquierda, recto de nuevo por un diedro hasta llegar a una evidente repisa de grandes bloques, travesía a la derecha donde hará falta abrazar un bloque enorme y de nuevo recto por un diedro fisurado que tiene un par de bloques empotrados. El último esconde el paso más duro del largo. Intenté seguir las instrucciones de Juan y al final opté por la única opción que encontré: a lo gorila. Tirando de brazos a muerte hice una bavaresa por un filo romo, dos apretadas y ya estaba encima del bloque. Beto lo superó más fisnamente. Un par de metros más y llegamos a una repisa a la derecha donde se monta la reunión.
L8, V, 30m. En este largo empieza la chimenea que nos llevará a la cima. Hay tramos sencillos que se pueden superar en oposición, y otros, más lisos, en los que de nuevo hay que arrastrarse con la espalda pegada a la pared. ¡Menuda clase magistral de escalada en chimenea y de "ramanoge"! La reunión se monta sobre un clavo y hace falta reforzarla.
L9, V, 30m. La primera parte es sencilla, pero enseguida se vuelve a estrechar y toca de nuevo retorcerse hasta unos pocos metros del final, se sale por fin de la chimenea y en un par de metros sencillos se llega a la cima.

A pesar de la afilada silueta que presenta el Tozal desde la pradera, su cima es casi horizontal y se puede acceder a ella andando. Este mismo sendero es que el seguimos nosotros hasta las clavijas de Carriata (también se puede bajar por la fajeta uno poco más al fondo). Después el sendero destrepa rápidamente una gran cantidad de metros y luego se suaviza hasta llegar al desvío hacia la base del Tozal. Recogimos las mochilas y seguimos sendero abajo hasta la pradera. Los pocos metros de carretera se me hicieron bastante más largos que a la subida.


Casi todas las fotos de la entrada son de Beto. En parte porque mi cámara está estropeada y no enfoca bien, y en parte porque Beto iba menos impresionado que yo y además de escalar sacó tiempo, mientras me esperaba, para hacer fotos.


La niebla fue la primera que nos recibió en el valle
(al fondo la Fraucata)
Aún somnolientos camino al circo de Carriata
Asegurándonos en el contrafuerte, L1
Jorge e Iker consiguieron esquivarlo por la derecha
El equipo preparado para el asedio, de izda. a dcha.:
Álex, Iker, Juan, agüelo y Beto
Juan en los primeros metros de la vía
Beto sobresaliendo de ese mar de bloques y hierbajos que es el primer largo,
a punto de llegar a la reunión
Juan en la salida del L3
El agüelo espatarrado en el diedro fisurado vertical del L2
El techaco que está encima del agüelo se esquiva por la izquierda,
para luego volver a la derecha una vez superado
Beto se tuvo que espatarrar aún más
El ambientazo de la llegada a la R3, el canguelitis a cien ya
Jorge disfrutando en estos primeros largos que abrió él, un titán
Iker llegando a la R3, ¡qué vistas más espectaculares al mirar hacia abajo... en foto!
En vivo y en directo no estaba para apreciar estas cosas
Juan a punto de atacar la chimenea característica del L4
El agüelo luchando, con cierto estilo, con la chimenea
Iker comprobando que la chimenea estaba lisa de verdad
Beto en la vertiginosa salida de la chimenea
Álex en el mismo sitio, ¡glups!
Al agüelo se la salía la alegría por las orejas en la R4 
después de haber pasado por la mítica chimenea de la Ravier
Beto y Álex en la misma reunión
Juan atacando los primeros y extraplomados metros del L5
Sus dos paquetes pasando como podíamos en el mismo punto,
se puede ver la cinta que generosamente dejé para que la recogiera Beto
y que Beto dejó, aún más generosamente, a la siguiente cordada
Álex observándonos desde la R4, ¡uf menos mal que yo no miré hacia abajo!
Iker llegando a la R5,
el chiquillo disfrutó de la vía como si estuviera en Port Aventura,
mientras que yo los tenía por corbata
Juan sentado en el bloque de la R5
Beto colgado de la reunión y el agüelo escondido en su rincón
Autofoto del agüelo su repisita de la R5
Cuando se fue Juan, ocupé yo su sitio,
pensando que cualquier día este armario se irá hacia abajo

El agüelo en los primeros metros del mantenido 6º largo
Álex descubriendo que el blanco que impregnaba las rocas de salida de esa panza no era magnesio
Iker en la mitad de este L6

Llegada a la R6: el agüelo...

... y Beto
Álex tomando el sol en la cómoda repisa de la R6,
se supone que en este mismo sitio vivaquearon los aperturistas

Jorge en los primeros metros del L7, parecía similar que el anterior pero, ¡qué va!
El agüelo acojonadico en la travesía a la derecha del L7
El agüelo abrazando ese  bloque para poder llegar al diedro
Romería en el L7
Beto en pleno roce con el bloque
Vista de los dos puñeteros bloques, uno más que otro, empotrados que dan picante a este largo
Beto tiró de técnica para superar esta dificultad, no como otros,
abajo se puede ver a Iker divirtiéndose en sacar un friend antiguo empotrado
Juan en la chimenea final, L8
El agüelo disfrutando de poder espatarrase en vez de arrastrase
Jorge asegurando a Iker en la R8, arriba se atisba ya la cima
Saludo al tendido de Juan en el último largo
El agüelo sufriendo los últimos arrastres
Beto dejando correr el aire por la última chimenea
La salida de la vía en la cima del Tozal del Mallo, abajo, la Pradera
Nuestra cordada en la cima, no me lo podía creer
Iker a punto de salir, ya empezaban a caer las primeras gotas
El paraíso soñado y temido, Ordesa
La alegría, por fin, se desborda
Camino del collado que separa la cima del resto del circo de Carriata

Se nota la alegría por haber conseguido escalar la Ravier, ¡no?
El agüelo en las clavijas
El circo de Carriata, arriba las paredes por donde discurre la Faja de las flores