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martes, 24 de abril de 2012

Conociendo lo bueno y lo malo de Rodellar

La pandi cenando en el bungalow del camping El Puente:
Amara, Bull, Mario, Ana, Abel, Pulpo y Laura

Por fin. Después de 9 meses por fin he podido volver al paraíso local de deportiva: Rodellar. Y nada de un plan cualquiera, sino uno a tope de gama: dos días en el Puente de San Jorge, sin furgos y sin dormir en el suelo (esta vez tuvieron la deferencia de dejarme el sófa-cama). Bull nos organizó el plan para el Puente de San Jorge y alquilamos un bungalow en el camping El Puente (una recomendación estupenda porque el trato fue mucho más amable que en el otro camping) y Abel se hizo cargo de la cena y nos preparó unos estupendos tallarines al curry. Sólo nos falló el pronóstico del tiempo (huevo frito, sol y nubes, y a ratos huevo quemado, sol y nubes negras), que sólo se cumplió el domingo, el lunes no vimos apenas el sol.
Un par de días en Rodellar dan para mucho, para lo bueno y para lo malo, en un baile de sensaciones sin fin (dar por perdida la caña, volver al sector La fuente, perder un pantalón, encadenar un par de vías, un 6a+ en El Delfín y un 6b, Sonrisa vertical, en El camino, encontrar el pantalón, quedarme sin probar Roxy la palmera, pensar que Nadal había vuelto a perder una final frente a Djokovic, disfrutar de segundo y colgando como un chorizo de un estupendo 7a, Bis a Bis,  casi encadenar un 6c, ver cómo Abel disfrutaba con cada cazo que se encontraba en las vías, no sentir miedo al caerme, sino rabia, comprobar que el peso no es un impedimento para escalar viendo como una suiza potente movía con soltura sus muchos kilos por un 7b, oír a Mariví contarme que estaba equivocado y que Nadal había ganado la final de Monte-Carlo, recibir un guasap de Beto preguntando si era mía una caña que tenía en su maletero y disfrutar de una buena cuadrilla de compis). Así, todo pasado por la minipimer.
Y para parar toda esta locura un final de cuento, un conciertazo de Loreena Mckennit el lunes a la noche en Zaragoza. Poder disfrutar de la magia de la música de una artista que no enseña tetas, que no tiene 20 años y doscientos gogós, ni forma parte del jurado de ningún reality, es todo un lujo en los tiempos que corren. Y la magia fue poco a poco surtiendo efecto y de mi cabeza terminaron por desaparecer las imágenes del último agarre de Los loros que fallé, se fue diluyendo la frustración de caerme casi casi con la cadena en la cara y dejé darle mil vueltas a la manera de superar ese paso y simplemente me dediqué a escuchar la música.

Mario, Laura y Abel escalando en el Delfín, ¡quién nos lo iba a decir!
 Laura en la Vía sin nombre 01
 Bis a bis, 7a
 El Pulpo en la sección final, todo cacho
 ¡Qué duro es esto de la escalada, macho!
 Abel disfrutando en Sonrisa vertical
El momento sin del agüelo: encadene del crux de Los loros
el non no tardaría en llegar


viernes, 5 de septiembre de 2008

The Chieftains

Lo de ayer fue una visita mega rápida a la expo: llegamos a las 20:51, cogimos la silla de ruedas, vimos el concierto que empezó a las 21:00 (una vez terminada la aburrida presentación) y nos fuimos pasadas las 22:00. Pero mereció la pena. No había visto nunca en directo a este veterano grupo irlandés y no nos defraudó en absoluto. Ni a nosotros ni a los miles de personas que nos aglomeramos en la Plaza Aragón delante del escenario. Plaza que se quedó pequeña desde el principio, porque antes de empezar el concierto ya estaba llena, así como todos los balcones del piso superior. Vista la cantidad de gente que estábamos con ganas de escucharles, quizá hubiera sido más adecuado haber colocado este espectáculo en el anfiteatro. Con la ventaja adicional de haber contado en ese caso con las pantallas gigantes, una gran ayuda para todas las personas que estaban viendo el concierto desde un punto de vista tan bajo como una silla de ruedas. A pesar de todos estos inconvenientes, tanto Mariví como yo disfrutamos enormemente con los ritmos acelerados de los reels y otras tonadas irlandesas, con las preciosas melodías de sus baladas, con los frenéticos bailes, con la aterciopelada voz de la cantante o con el chirriante sonido de la gaita. Apenas 50 minutos de música que nos supo a poco a todos. Nunca un grupo tan local tuvo fama tan internacional.
Mariví aún se animó, después del concierto, a ir de tapas con Victor. Quedamos con él en el Paseo Independencia y en un principio nos dirigimos al Continental, en la calle 5 de marzo, pero estaban cerrando. Así que para no andar mucho nos fuimos al Tubo. A pesar de ser laborable y relativamente tarde, estaba muy animado. La primera parada la hicimos en La Despensa, en la calle de la Libertad. Al poco de empezar a dar cuenta de las 3 estupendas tapas que pedimos se nos unió Pilar. Con tanta charla se nos hizo un poco tarde para encontrar otro sitio abierto. Al final entramos en el restaurante Candolías, en la calle Estébanes. Allí íbamos a tomar unos huevos rotos y una parrillada de vegetales, pero la camarera se olvidó del segundo plato y para cuando se lo recordamos habían cerrado la cocina. Al cambiarnos de mesa mezclamos hábilmente las copas de vino y ya no supimos de quién era cada uno. Realizamos varios, e infructuosos, intentos de averiguar cuál era el vino de La Rioja de Pilar y cuál mi Somontano, pero no llegamos a ningún acuerdo. Cuando también cerraron este restaurante nos fuimos al bar 9 Bis de Bez, en la misma calle. Un bar de diseño moderno, iluminación débil y música relajada. Allí nos estuvimos echando unas risas delante de nuestros kubatas hasta la 01:30, cuando nos entró la cordura al pensar en el día siguiente.
Mariví, Victor y Pilar en el 9 Bis de Bez

jueves, 4 de septiembre de 2008

Expo, expo y más expo (II)

Miércoles 3 de septiembre. Un nuevo grupito de conciertos que nos echamos al bolsillo. A las 19:00 actuaba en el Balcón de las músicas la cantante y compositora aragonesa María José Hernández. Allí quedamos con mi amigo holandés Victor, pero el pobre se lió con los autobuses y después de un largo intercambio de igms concertamos una nueva cita a las 22:00 en el anfiteatro.
No la conocíamos de nada más que de los comentarios en la prensa y fue toda una agradable sorpresa: una voz estupenda, preciosas canciones de diversos estilos y un buen grupo detrás. De esos conciertos de los que sales con un buen sabor de boca. Todo lo que esperaba que iba a ser el concierto de Krisenka Finley y que no fue. Eso sí, el estilo de las dos cantantes no tiene nada que ver.
Acabar María José Hernández y marcharnos al escenario de las culturas, a la vuelta de la esquina. Actuaba un conjunto de músicos de Mali, muy colorido y con mucho ritmo, pero demasiado repetitivo. Hicimos tiempo oteando al personal de la Plaza de Aragón y nos fuimos al siguiente concierto a las 21:00 de nuevo en el Balcón de las músicas (¿dónde si no?). Ahí actuaba el músico aragonés Miguel Ángel Remiro y su grupo "El Ensemble" presentando su proyecto llamado "Flamenco contemporáneo", en el que el pianista fusiona la música clásica con el flamenco y otros estilos tradicionales españoles, como la jota. El resultado es sorprendente y atractivo. Eso sí, con tanta fusión no era fácil, a pesar de lo que aseguraba en cada tema el propio autor, distinguir si lo que acababa de sonar tan bien era una sevillana o una bulería o una jota. Es lo que tiene deconstruir tanto los temas.
Empezando de izquierda a derecha:
Miguel Ángel Remiro (piano), Marcelo Escrich (contrabajo), Josué Barrés (percusión),
Daniel Fuertes (violín), Juan Luis Royo (clarinete) y Simón Fernández (flauta)

Podéis encontrar más información sobre este músico y su interesante proyecto en su web:
http://www.miguelangelremiro.com/
Y siguiendo con el juego de la oca, de puente a puente... nos fuimos al anfiteatro a pillar sitio. Esta vez no hizo falta, el espectáculo de ballet inspirado en la ópera Il Trovatore de Verdi no pareció encandilar a la peña de la Expo. Sin embargo, el teatro Principal de Zaragoza se llenó hace pocos días cuando actuaron con la misma obra. Ya se sabe, si es gratis no se aprecia. Además, había un atractivo añadido y es que en la compañía se encontraba la bailarina zaragozana Amaya Iglesias.
Ni por esas. El espectáculo resultó brillante, con una moderna coreografía para una vieja historia. El Trovador es la historia de un triángulo amoroso que forman el trovador Manrique (Víctor Jiménez), Leonora (Rut Miró) y el Conde de Luna (Jaime Roque). La historia comienza cuando una gitana (Amaya Iglesias) decide vengar la muerte de su madre a manos del antiguo Conde de Luna raptando al hijo del actual, a quien termina criando. Ese niño, convertido en trovador, será quien se dispute con el actual Conde de Luna el amor de Leonora, sin que ninguno de los dos sepa que son hermanos. Leonora elige al trovador por lo que el conde detiene a la gitana confiado en que Manrique acuda a rescatarla, como así sucede, momento que aprovecha para encerrarlo. Leonora, por su parte, se promete en matrimonio con el Conde de Luna para salvar a su amado. Sin embargo, Leonora ingiere un veneno que le asegura no tener que pagar ese precio. El desenlace final, que tiene lugar en el Torreón del Trovador del Palacio de la Aljafería, acaba con la muerte del trovador a manos del Conde y con la gitana desvelándole que acaba de matar a su propio hermano... (resumen obtenido de la siguiente web: http://www.aragondigital.es/asp/noticia.asp?notid=43231). Como veis ni los argumentos de los culebrones venezolanos son precisamente muy novedosos ni el gusto de la gente por estas historias tan sentimentaloides se ha reducido.
Víctor Jiménez y Rut Miró en un momento de la obra
Amaya Iglesias y el resto de la compañía
El bailarín Jaime Roque de la Cruz
Todas las fotos del ballet han sido tomadas de su web http://www.eltrovadorballet.es/
No terminé de verlo porque a las 00:00 empezaba en la Plaza de Aragón el concierto del cantante sueco Jay-Jay Johanson, y uno no puede estar en todas partes. Dejamos a Mariví en el anfiteatro y Victor y yo nos fuimos a descubrir qué tipo de música hacía ese hombre: pop electrónico aderezado con una voz melancólica. Victor se aburría un poco, así que en cuanto llegó Mariví nos marchamos a casa contentos después de haber aumentado nuestra colección de conciertos.
Y esta tarde el gran concierto: The Chieftains!!!!

Expo, expo y más expo (I)

Domingo 31 de agosto. Otra tarde en la expo, otra tarde de conciertos. La primera cita era en el Balcón de las músicas a las 21:00, pero antes nos dimos una vuelta por algún pabellón: Grecia (psá), Turquía (original exposición de fuentes antiguas) y Corea (esta vez para ver el audiovisual 3D: muy entretenido, de dibujos animados sobre el gigante del agua, con claro mensaje ecológico).
El concierto empezó puntual, como todos los de la expo (parece mentira que estemos en España). Esta vez el artista era Copi, un cantante y compositor aragonés acompañado con una banda de Argentina.
La única pega, el defectuoso sonido, especialmente en la salida de voz: retumbaba en exceso y apenas se entendía nada. Lo mejoraron algo a lo largo del concierto. Todo lo demás excelente: las canciones, el grupo, la fuerza en el escenario de Copi (no paró de saltar, de moverse por el escenario o sentarse e incluso tumbarse en el suelo). Los numeros niños que había presentes protagonizaron algún momento tiernocuando uno de los guitarristas se acercó y le dio un abrazo.
Uno de los niños observa absorto el concierto
De ahí nos fuimos al anfiteatro sin perder tiempo porque ya preveíamos que íbamos a tener problemas para encontrar sitio. A las 23:00 daba comienzo el espectáculo llamado Camino Soria en el que participaban la banda municipal de Soria, Jaime Urrutia (líder de Gabinete Caligari), Ana Belén y Víctor Manuel y el Nuevo Méster de Juglaría. Este concierto se engloba dentro de un conjunto de iniciativas que se desarrollan estos últimos días en el entorno de la Expo para promocionar Soria. El anfiteatro estaba de bote en bote y desde el principio quedó claro a quién habían ido a ver. Apenas hicieron caso a la banda o a Jaime Urrutia (que intentó hacer un papel lo más digno posible dentro de las circunstancias ya que tuvo que adaptar el ritmo de sus canciones al ritmo de la orquesta),
hubo silbidos y quejas cuando Ana Bélén y Víctor Manuel acabaron su tiempo en el escenario (tuvieron que salir de nuevo a cantar un par de temás más) y medio aforo se fue en cuanto ellos terminaron. Nos quedamos cuatro a ver la actuación del Nuevo Méster. El concierto estuvo bien excepto los largos tiempos que se tomó la organización preparar el escenario para los siguientes músicos. Fue un concierto nostálgico, claro (todos tocaron sus viejos éxitos), y donde todos demostraron que el tiempo no parece hacerles mella, especialmente en el caso de Ana Belén que es increíble la voz que aún conserva, por no hablar de su figura resaltada como siempre por un coqueto vestido negro.
Fotografía del concierto tomada de la web http://primo.com.es
El Nuevo Méster no lo hizo mal tampoco, pero los pasodobles y las jotas no son precisamente los estilos que más me gustan. La banda se suponía que era el enlace con todos los artistas y tocaron temas en solitario y junto a Jaime Urrutia y al Nuevo Méster. Ana Belén y Víctor Manuel fueron los únicos que no colaboraron con ellos.

domingo, 31 de agosto de 2008

Un día redondo

El viernes 29 de agosto fue un día completo. Por la mañana madrugué, sin duda el peor momento del día (la noche anterior había estado hasta la 01:30 de la madrugada en la expo, ver post anterior, y apenas había dormido 5 h), y me fui a recoger a Ramiro al barrio de las Fuentes. Ramiro es un compi del Travian (un juego de ordenador a través del navegador) al que conocí en el server 4 anterior. Ahora estamos en alianzas distintas y no nos comunicamos tanto. Quedé en recogerle a las 08:30. La idea era volver a comer a casita. Empezamos a escalar en la Gran Placa. Él hacía tiempo que no escalaba debido a una lesión en un dedo de la mano y yo no suelo escalar de primero, así que empezamos por una vía fácil y que yo ya conocía, Tojuse V. Sin problemas. Para no movernos mucho atacamos la vía de al lado, Julito V+. Todo bien hasta llegar a la 4 chapa, me desvié demasiado hacia un nicho que parecía muy cómodo y luego no pude volver a la derecha que por donde se veía más presa, así que me agarré a la cinta y seguí. Ramiro no pasó de ahí, y yo volví a intentarlo de 2º. Me paré en una cinta a ver bien el paso, pero no vi nada nuevo, así que pasé casi por el mismo sitio solo que intentando no irme tan a la izquierda. Un paso duro.
Buscando algo más asequible y donde no diera el sol nos fuimos al Macizo del Alí. Ramiro quería subir una vía de primero para quitarse de encima esa sensación de no haber escalado nada y nos decidimos por La fisura castañé, un V+ bonito y largo. No hay muchas vías de fisura en Morata, que es una escuela donde predomina la placa. Unas placas tan lavadas de tanto pisarlas que mucha gente la llama Morata de Jabón.
Tiene algún aleje entre chapa y chapa que Ramiro aumentó aún más al saltarse una sirga colocada en un puente de roca. Los dos encadenamos la vía de primero (el paso más difícil quizá esté en el 3er seguro, donde hay que hacer una pequeña travesía sin mucho pie hacia un evidente buzón) y no quisimos escalar más para no estropear el día y para poder refrescarnos con una jarra de cerveza antes de volver a Zaragoza a comer.
A la tarde nos fuimos de nuevo a la expo, queríamos asistir primero a un concierto a las 19:00. Para intentar evitar las presumibles colas en la Puerta del Ebro decidimos coger el 40 y luego el expo 5 hasta la Puerta de la Torre del agua. Pero las fiestas del barrio habían cortado toda la avenida San José y desviado a todas las líneas que pasaban por ella, así que cambio de planes: nos bajamos en la Plaza España y cogimos el expo 8 como siempre. Por supuesto llegamos tarde aunque no había apenas cola de entrada, pero obtener una silla de ruedas lleva su tiempo porque hay que rellenar los mismos papeles todos los días. Burocracia. Además me encontré con dos amigas distintas, así que aún acumulamos más retraso. Afortunadamente el concierto no merecía la pena: era de un intérprete de lira finlandesa, a pelo, sin ningún acompañamiento. Que me perdone el esmerado chabal, pero eso sonaba a graznido de mamut siberiano. Aguantamos un par de temas y nos fuimos. Visitamos de una tacada media docena de pabellones, de esos que entras y sales como quien pasea por un pasillo de un supermercado: Vietnam, Thailandia, Mongolia, Mauritania (con maquetas de pueblos indígenas) y Argelia (con un imaginativo audiovisual convinando pantalla de cine y holograma y un salón decorado con celosías y columnas donde proyectaban más audiovisuales en las dos paredes). Terminada la tourné nos pasamos de nuevo por el Balcón de las músicas a escuchar a un guitarrista americano, Glenn Jones.
Foto obtenida de internet, este día no me bajé la cámara, chorry
Una maravilla. Todos sus temas eran instrumentales y entre tema y tema soltaba una parrafada en su inglés de Massachusetts con la esperanza vana de que alguien del público le estuviera entendiendo. Era un auténtico virtuoso. De las pocas veces que no he oído a nadie entre el público hablar durante la actuación. Podéis encontrar más información acerca de él y escuchar alguno de sus temas en su web:
http://www.myspace.com/glennjonesguitar
Una vez terminado el concierto nos pasamos por delante del restaurante de Japón y reservamos mesa para las 23:00. Teníamos más de una hora de tiempo, así que nos dirigimos al pabellón de Italia a ver si conseguíamos entrar al concierto de piano. Había mucha cola, pero a los que íbamos con silla de ruedas nos dejaron pasar de los primeros. El concierto fue estupendo, todo un cambio con respecto a lo que había estado escuchando hasta ahora en la expo, música clásica. El artista era Stefan Cassar e interpretó obras de F. Chopin, Listz, Debussy, Gershwin y de él mismo con un piano especial, la caja de resonancia estaba hecha de metal.
Más información en las siguientes webs:
http://agaudi.wordpress.com/2007/03/23/fazioli-piano-mliminal/
http://www.pianored.com/fazioli.html
Yo no tengo un buen oído, pero Mariví decía que tenía un sonido muy limpio. El diseñador y constructor del piano estuvo presente pasando las hojas al pianista. Nos tuvimos que marchar antes de terminar porque ya pasaban de las 23 y se nos hacía tarde. Llegamos al restaurante a las 23:15 sin muchas esperanzas de que nos dieran de comer, pero no fue así. El restaurante estaba lleno, pero la cocina cerraba a las 23:30, así que nos tuvimos que dar prisa en elegir: carpacho de vieira, una selección sushi, salmón a la parrilla y una especie de foundí de carne, pero en el que la carne no se freía, sino que se cocía en una salsa de soja en la que previamente se habían cocido unas pocas verduras, setas y tofú (requesón de soja). La carne se enfriaba antes de comerla empapándola en huevo batido crudo. Toda una delicia. Uno de los mejores sitios de la expo para cenar y una magnífica manera de terminar un día tan ajetreado.

Dos conciertos distintos

Para la tarde el jueves 28 de agosto tenía marcados en mi agenda de la expo dos conciertos. Los dos totalmente diferentes. Uno a las 19:00, de Krisenka Finley. Una cantante zaragozana con nombre y claras afinidades irlandesas. Hacía tiempo que tenía ganas de escucharla, ha dado varios conciertos en diversos locales de Zargoza y por una causa o por otro no había podido ir. El otro no empezaba hasta las 00:30, así que decidí ir y volver con la bici, cenar en casa, refrescarme y salir de nuevo en bus para el concierto de la noche. No me apetecía nada quedarme toda la tarde en la expo con el calor que hacía.
Ambos conciertos eran en el Balcón de las músicas. Llegué bien de tiempo, suficiente como para coger asiento en segunda fila y poder hacer buenas fotos. A pesar de las ganas que le tenía a este concierto me defraudó desde el principio. Krisenka Finley intercaló versiones de éxitos pop de Tracy Chapman, Joni Mitchell o The Pretenders, con canciones propias, canciones todas ellas estupendas, la voz de la cantante preciosa... pero nada me encajaba. El acompañamiento, guitarra eléctrica, bajo y batería, no parecía muy conjuntado, los continuos cambios de voz de la cantante exagerados, fuera de lugar. Su voz apenas se oía, ni siquiera en la única canción que cantó en castellano pude entenderle nada fuera del estribillo.
Llegué a casa con mal sabor de boca. Entré en internet a buscar vídeos de ella en youtube y aquello era otra cosa: un sonido limpio, su voz clara. Nada que ver con el concierto que acababa de escuchar.
Al segundo concierto fui con otro ánimo. No conocía de nada al grupo, sólo la reseña que edita la expo en su agenda: The Konky Duet, grupo formado por "3 mujeres de distintas nacionalidades: la japonesa Kumi Okamoto, la rusa Tamara Goukassova y la francesa Zoe Wolf, forman The Konki Duet. La música creada por el grupo es un pop delicado, amable y muy femenino, en el que se mezclan violines, teclados, guitarras y trompetas, para crear un estilo personal y totalmente identificativo."
Nada de melódico folk irlandés y sin embargo me atrapó desde el principio. Aquello sí que estaba todo bien armonizado, ningún acorde sobraba, todo estaba pensado para crear ese sonido. Desde luego nada de delicado y amable: discordancias vocales e intrumentales rompían continuamente los temas. No es la clsae de música que suelo escuchar, pero desde luego sonaba estupendamente. El concierto se me pasó sin tiempo para aburrirme, sin tiempo para pensar que el tiempo estaba pasando. El único pero del concierto no vino por parte de ellas, sino del pobre público que estábamos disfrutando de su actuación. No hubo apenas ambiente y ellas terminaron el concierto sin un simple bis.

sábado, 30 de agosto de 2008

No siempre se acierta

El miércoles 27 de agosto volvimos a la expo, que ya es como nuestra segunda casa. Queríamos ver la exposición sobre el hielo que había montado Reinhold Messner con el patrocinio de Aramon y Leitner. Así que cogimos primero el 23 y luego el 34, que nos dejó a 200 m del telecabina cercano a la estación de Delicias. El viaje en telecabina es una de las mejores atracciones de la expo: sobrevuelas el río y el recinto disfrutando de unas vistas maravillosas.
Vista del anfiteatro y de las plazas temáticas; la Torre del agua
La exposición se encuentra en el telecabina de la Puerta de la Torre del agua. Se llama El Mundo de Hielo y consta de 9 obras (cuadros, esculturas, audiovisuales...) de 9 artistas distintos. Más información en la siguiente web:
http://www.telecabinaaramon.com/mundo_del_hielo/laexpo.php
Tiene alguna cosa curiosa, pero no es nada especial.
De ahí nos fuimos al pabellón de Rusia. Moderna decoración, tiene un buen audiovisual sobre el agua, aunque demasiado místico (¿quién se lo iba a esperar viniendo de la antigua URSS?) y un atractivo bar-restaurante donde probamos una crepe de huevas de salmón, otra de salmón ahumado, otra de pechuga de pollo y una buena cerveza rusa). Para ser la expo no resultó excesivamente caro. Después del tentempié nos dirigimos al Balcón de las músicas a escuchar a un cantante irlandés llamado Brian Caffrey. Un cantante tranquilo y dicharachero, hablaba bastante bien el castellano (al parecer ha vivido durante cierto tiempo en Barcelona: toda una contradicción, ¿no?). Me recordó a las canciones que nos ponía el profesor de inglés en la EGB. Le gustaba la música irlandesa y de vez en cuando nos ponía canciones en el radiocasette (sí, esos inventos han existido de verdad) al mismo tiempo que nos pasaba unas fotocopias de la letra a la que había quitado ciertas palabras para que nosotros rellenáramos los huecos tras escuchar un montón de veces la cinta. Yo odiaba estos ejercicios de "listening" porque se me daban fatal, pero me encataban las canciones. Ahora sólo me acuerdo de una, Molly Mallone, de la que aún recuerdo incluso el estribillo. Cosas de la memoria.
Terminamos la jornada en el anfiteatro. Fuimos con tiempo de sobra con la esperanza de tener sitio, pero el espacio reservado para las sillas de rueda estaba a tope, como el resto del anfiteatro, y tuvimos que hacer malavares para poder entrar. El espectáculo programado para esa noche era "Spirit of Broadway", un popurrí de canciones de musicales de éxito. Yo esperaba ver algo de la espectacularidad de los musicales, pero la decoración fue muy básica, casi sin números de baile y la calidad de los cantantes bastante floja. Parecía una actuación de OT. Sin embargo, el público estaba muy satisfecho: aplaudían con entusiasmo tras cada tema y nadie se movió de su asiento (lo normal es que a los 10 minutos de empezado un concierto una gran parte del público se levante y se marche: son gente que viene con curiosidad, a ver qué tal, y se cansan enseguida). Parece que esos temas tan sencillos conectaron con el público mucho más que los sonidos tribales de Toumani Diabaté o que el excelente rock de Paul Weller, por poner el ejemplo de dos estupendos conciertos que no consiguieron enganchar a la mayor parte del público inicial.
Spirit of Broadway durante la representación de un tema de Jesucristo Superstar,
un guiño al mote que me ponen mis alumnos: "jesucristo"
Mariví estaba ya muy cansada y se quedó completamente dormida, así que, por primera vez, nos fuimos antes de terminar el espectáculo.

jueves, 21 de agosto de 2008

Monjes peonzas

Ya queda menos para que se termine la Expo y no sé qué voy a hacer entonces: ¡voy a sentir un tremendo vacío cultural! Es lo que sucede después de los empachos. Ayer, miércoles 19 de agosto, por la tarde volvimos de nuevo a la expo. Queríamos ver a un grupo de monjes musulmanes bailarines y de paso aprovechamos para ver algún pabellón más. Ayer tocó Polonia, el país que más se ha gastado, al parecer, en su pabellón: muy bonito, con las paredes tapizadas de ramas, ambiente muy cuidado… el contenido, flojito, como en todos: 2 o 3 pequeños espacios dedicados a la exposición y un recinto para proyectar un audiovisual en 3 enormes pantallas que sin ser espectacular resultó interesante. Cuando salimos eran más de las 8, así que tocaba buscar un sitio donde cenar y Polonia tiene restaurante en su propio pabellón así que tras esperar unos minutos a que se libera una mesa decidimos probar. La comida bien, el precio… una pasada, como en el resto de restaurantes en los que he estado: Lituania, Uruguay (este último no merece la pena a pesar de la fama y la cantidad de gente que tiene).
Antes de terminar de cenar ya vino Pilar, a la que acompañamos a que se comprara una Frankfurt en la terraza de Alemania y fuimos ya a buscar sitio al anfiteatro. Este recinto tiene un espacio reservado para personas en silla de ruedas separado del resto por una cadena… invisible al parecer porque nadie la respeta, como si no existiera. La gente ve un hueco para sentarse y le da igual todo lo demás. Ayer una voluntaria se tomó apecho se trabajo e intentó que la gente maleducada respetara ese espacio. Pues ni aún así, ni aunque viniera esa abnegada voluntaria a informarles de porqué no podían estar ahí no había forma de que movieran el culo. ¡Bendito país! ¡Y luego viene el anuncio de Aquarius a decirnos que la gente somos extraordinarios! ¡Ja ja!
Menos mal que el propio concierto nos libró de toda esa “gente”. La música era bastante monótona, como toda música religiosa o mística. El grupo se llamaba Al-kindi, es sirio e interpreta música mística sufí y estuvieron acompañados por los Derviches de Damasco, un grupo de monjes que entran en trance dando vueltas al son de la música. El sonido era bello, extraño para nuestros oídos occidentales y anestesiados con tanto Bisbal, pero repetitivo. Al poco de comenzar el concierto la paciencia de muchos espectadores se acabó y empezó a vaciarse el anfiteatro. Lo más espectacular, sin duda, eran los bailes, monótonos también: gira que te gira… ¡sin marearse! Y así durante muchos minutos seguidos. Espectacular.
Una última muestra de la alta sensibilidad cultural de la peña, u sea de todos: antes de empezar a tocar y una vez en el escenario, los artistas permanecieron unos minutos en silencio, seguramente concentrándose ya que para ellos no deja de ser música religiosa. Pues bien, ¿qué hizo el personal? a) respetó el silencio; b) se puso a silbar como si estuvieran en un campo de fútbol.
Más información sobre este grupo en:
Después del concierto nos despedimos de Pilar y nos encaminamos a la puerta del Ebro. Pero Mariví propuso intentar ver el último pase del Hombre Vertiente y nos dimos media vuelta. Hay una serie de sitios reservados para personas con discapacidades, y un montón de voluntarios para conseguir que la gente los respete, así que no tuvimos problemas en entrar. Lo mejor de la Expo, a mi parecer: pedazo de espectáculo, original, imaginativo, muy bien conseguido. Me impresionó y me divertí como hacía tiempo. No voy a contar más de él para mantener la capacidad de sorpresa de los queráis ir a verlo.

Los tambores de Japón


¿Los tambores son sólo de África? Parece que no. Existen tambores en todas partes como demostraron Yamoto y sus tambores de Japón la noche del miércoles 13 de agosto. Una compañía de 10 artistas que se ganan la vida dándole al tambor. Una compañía que monta unos espectáculos impactantes basados en las vibraciones de los más de 40 tambores que utilizan, en el juego de luces que les acompaña y en una cuidada coreografía. Montajes que aderezan con pizcas de humor que buscan involucrar al numeroso público que se congregó en el anfiteatro de la Expo.
Público que disminuyó enormemente durante los 20 minutos de descanso que interrumpieron el espectáculo, fue un gran éxodo motivado por el frío viento. Si alguien me hubiera dicho que iba a pasar frío una noche de agosto en Zaragoza habría pensado que estaba borracho. Los que aguantamos las inclemencias y el sueño seguimos disfrutando con sus percusiones que continuaron llenando de vibraciones el aire. Vibraciones y percusiones que hacían temblar hasta el suelo. Hasta el público vibró. ¿Y cómo no? ¿Cómo no dejarse llevar por tanto ritmo? Cuando por fin se acabó el espectáculo pareció que todo se había quedado quieto, el aire, el mundo, el tiempo… Cuando por fin se acabó tuvimos que frotarnos los ojos para despertar, para volver a la realidad una vez liberados de la hipnosis de los tambores.

Picoteando un poco de todo

Domingo 10 de agosto y de nuevo entramos en el recinto de Ranillas a escuchar música. Primero pasamos por el balcón de las músicas, a las 19:00 actuaba Mariem Hassan, una cantante saharaui con gran vitalidad. No puedo decir que me encantara su música, pero sí que resultó interesante. Después de visitar y cenar en el pabellón de Dinamarca, volvimos para escuchar a James Blackshaw, el supuesto renovador de la guitarra acústica. “Armado con una guitarra de doce cuerdas, interpreta sus propias composiciones, sobre las que improvisa continuamente en escena. Su sonido recuerda a la música clásica y a través de elaborados acordes consigue crear atmósferas minimalistas, tremendamente cálidas y asequibles para el oyente ocasional” dice la web de la Expo. Nosotros llegamos tarde y sólo pudimos escucharle dos temas: un poco rollo, a mi parecer. Pero no tengo más datos.

De ahí nos fuimos al anfiteatro a ver a Bjork, o eso pensaba yo, pero en realidad ella no era más una de las 4 artistas invitadas al concierto de la banda de Tourmani Dibaté. Un artista africano intérprete de la kora, un arpa hecha con una calabaza. Nuevamente música y tambores africanos en el anfiteatro: este verano no ha hecho falta viajar al continente africano para sentir su ritmo. El concierto fue vibrante y las colaboraciones impresionantes: además de la mencionada Bkork, Damon Albarn (Blur), Eliades Ochoa y José Soto (retama). El concierto intercambió puros sonidos africanos con sonidos fusionados con la música occidental, una nueva muestra maravillosamente ecléctica. No dejó indiferente a ninguno de los miles de espectadores que esa noche estábamos abarrotando el anfiteatro. Esta vez casi nadie abandonó su asiento.
Antes de abandonar el recinto pasamos por debajo del Balcón de las músicas. Allí actuaba Darry Hayman. Sonaba realmente bien y nos quedamos a escuchar sus últimos 3 temas. Un buen colofón a una tarde tan diversa.




martes, 19 de agosto de 2008

Del Midí a Morata y La poetisa del rock

Después de un mes sin escribir ya estoy de vuelta definitivamente de las vacaciones. Primero estuve unos días en la playa y luego escalando por Pirineos, pero de eso ya os escribiré largo y tendido en otros posts Ahora toca empezar por el principio, por la historia con más retraso.

El viernes 18 de julio llegaban desde Alicante Juan “el Capo” y unos amigos con la intención de escalar en el Midí d’Ossau. Pasaron por casa de Abel para recogerle y ahí quedé con ellos para pasarle al Capo un CD con las fotos de Alpes del verano pasado (esta famosa desidia mía). Intentaron convencerme de que les acompañara, pero el plan no me acaba de convencer: demasiada gente con objetivos bastante ambiciosos. Al día siguiente por la tarde me llamó Abel para ir el domingo 20 a escalar a Morata. La jornada había ido de mal en peor: Abel y el Capo querían hacer una vía en la cara norte, así que tenían que dar toda la vuelta al Midí; el problema es que dieron realmente toda la vuelta: no encontraron el comienzo de vía, se lo saltaron y terminaron donde habían empezado y demasiado tarde para volver a intentarlo. La pareja de amigos intentó la Sudeste directa: una viota, con largos de 6b desprotegidos que les impresionó demasiado y se bajaron al 6º largo rapelando. Uno de ellos nada más poner el pie en el suelo se resbaló, se cayó hacia atrás y al echar la mano para protegerse se hizo un corte serio en la palma de la mano contra una arista muy afilada de una roca. Tuvieron que bajar a que le dieran puntos, así que se acabó el finde de escalada para él. Como no podían escalar más en tapia buscaron alternativas de deportiva para que al menos el resto pudieran escalar algo este desastroso fin de semana. Y Morata era una opción tan buena como otra cualquiera. Les dije que sí, que ya había quedado con Carlos “el coletas” para ir también allí así que no había problema. Con Carlos quedé como siempre en la gasolinera El Cisne, le recogí y seguimos hasta Morata de Jalón, donde ya nos esperaban ellos.

Empezamos en la Gran Placa en la que hasta las 12 no le da el sol. El Capo y su amigo intentaron Fernando Orús, un 6a, quizá demasiado dura para empezar sin conocer la roca o el estilo de escalada de la zona. Carlos, Abel y yo empezamos con unos V+ a su derecha. Yo no estaba con ánimo para escalar de primero así que decidí disfrutar de la escalada sin estreses. Subí con alguna dificultad el primer V+ y luego intenté sin muchas esperanzas la Fernando Orús. Había visto a Carlos cómo subía y eso me ayudó. Para cuando me di cuenta había apretado un par de pasos en vez de acerar la exprés y había terminado la vía. Increíble. Cuando el sol empezó a darnos nos trasladamos al Puente de Roca.

Ahí Carlos intentó un 6c+, Cochon Flex, que estuvo a punto de encadenar. Lo intenté de 2º y no llegué ni a la segunda chapa.

El Capo y cía intentaron la vía de al lado, Popocho Cochon, 6b+, a la que también le di un pegue y sólo llegué a la mitad de la vía.

No nos dio tiempo a más porque ellos se querían salir pronto hacia Alicante y Carlos había quedado para comer con su familia y aún quedaba pasar por el bar La Plaza. Allí cayeron cervezas y raciones de papas bravas. Allí les dejamos comiendo Carlos y yo.

La noche continuó con el conciertazo de Patti Smith en el anfiteatro de la Expo.

Allí quedé de nuevo con Carlos y con Javi y su chica Carla, que acababan de bajar del Pirineo y esa misma madrugada salían de nuevo hacia baleares para dar la vuelta a Menorca en canoa. En principio sólo conocía a esta artista por su fama, pero a medida que fue desgranando sus canciones fui reconociendo varias de ellas. Sólo que no las asociaba con ella sino con otros artista (por ejemplo, “Because the night”, que la conocía a través de los conciertos de Bruce Springsteen, al parecer es coautor de la canción), o simplemente canciones que no asociaba a ningún artista, como “Gloria”, escrita por Van Morrison a la que Patti Smith cambió la letra, o “People have the power”. Con esta canción dio por terminado el concierto, fue su último bis, y en mitad de ella soltó una alegación al público invitándonos a tomar las riendas de nuestra vida y a cambiar el mundo. Jeje, como si no estuviéramos en 2008, sino en 1968. No creo que muchos le entendieran ni una palabra y los que le entendimos algo no estábamos por la labor de hacerla mucho caso. El concierto respondió a lo que esta artista ha venido haciendo a lo largo del tiempo y encajaba perfectamente con su estética personal, melena desaliñada, arropada con un viejo abrigo raído para protegerse del cierzo, sin maquillaje... El concierto fue a veces casi un recital, con Patti Smith susurrando versos más que cantando, a veces tuvo toques de “happening” con canciones muy experimentales, y a veces concierto de rock puro y duro. Toda una maravilla ecléctica totalmente fuera de sitio en una época musicalmente tan triste, sin imaginación y monolítica como la actual.

sábado, 19 de julio de 2008

Tambores de África

Noche de emociones, de ritmo, de tambores, de África, de Nelson Mandela. Ayer era su 90 cumpleaños y Youssu N'Dour le dedicó el concierto recibiendo el aplauso de todo el público por el gesto. Estaba claro que para el público ni Mandela ni ninguno de los artistas del escenario eran inmigrantes negros. No dejaba de pensar cuántos de los que estábamos ahí aplaudiendo a unos artistas negros miraríamos con desprecio a esos otros negros que pueblan nuestros barrios y que intentan ganarse la vida como pueden. Somos contradictorias las personas: podemos aplaudir a las mismas personas que luego despreciamos. Alguien podría decir que son en realidad diferentes personas. Aunque no sé qué diferencia hay entre los numerosos negros que había entre el público bailando y disfrutando de un espectáculo que les acercaba un poco a su hogar, a sus familias y a sus recuerdos, de los negros que había encima del escenario. Puestos a buscar diferencias, podrían decirme también qué diferencias hay entre cualquier negro y nosotros. Quizás en que ellos sí sabían bailar los ritmos que sonaban y nosotros sólo conseguíamos mover un poco los pies. Porque estaba claro que ellos sí que sentían el ritmo de esa música, de esos tambores y percusiones que sonaban como petardazos, de ese chorro de voz que tiene Youssu y que le permite sobresalir por encima del estruendo rítmico de su banda.
El concierto fue una demostración de que África no es sólo pobreza y hambre, en África, como dijo Youssu, también hay alegría. Y Youssu trajo anoche a Zaragoza un poco de esa alegría africana.

viernes, 18 de julio de 2008

Estrujando el pase permanente

Me estoy dando cuenta que casi tengo más entradas sobre conciertos de la expo que sobre escalada. Lo cual no sé si es indicativo de lo poco que escalo o del alto nivel de los espectáculos musicales programados por la expo.
El miércoles pasado, 16 de julio, tuve doble bonus. Antes de que empezara la expo ya me había hecho un calendario con las actuaciones que quería ir a ver a toda costa (lástima de esos dos conciertos que me perdí, uno por avaricioso, Alanis Morissete, y otro por la tormenta, Dulce Pontes con Estrella Morente) y para el miércoles 16 de julio no tenía marcada ninguna. No conocía a ninguno de los artistas que actuaban ese día. Sin embargo, esa misma mañana repasé la agenda de la expo y ponían maravillas de dos de ellos: Paul Weller, en el anfiteatro a las 23:00, y Bettye Lavette en el balcón de la música a las 00:30. No tenía nada que perder, ya tenía pagado el pase para toda la expo, así que bajé con curiosidad a ver qué espectáculo ofrecían. Además, con un poco de suerte podría ver los dos, uno detrás del otro.
El anfiteatro estaba ya lleno cuando llegué sobre las 22:30. A duras penas conseguí encontrar un sitio donde sentarme y cenar mientras esperaba a que diera comienzo el concierto. De Pual Weller sólo sabía las 4 cosas que había mirado en internet: alguna foto suya, que había sido el fundador de The Jam (el nombre me sonaba ligeramente) y de The Style Council, buh, y había escuchado 2 o 3 temas en youtube. Paul Weller no se hizo apenas demorar y empezó casi puntualmente. Y desde el primer momento se pudo ver cómo iba a ser el concierto: arrollador y guitarrero. Empezó él más entonado que el público, quizás porque no había mucha gente que le conociera de antemano. Uno tras otro todos los temas eran brutales, enérgicos... Creo que tanta energía desanimó a la mayoría del público porque los asientos del anfiteatro se fueron vaciando poco a poco, de tal manera que al final del concierto apenas permanecían ocupados la mitad. El público de a pie, no flojeó y se mantuvo ahí firme. Puede que el vientecillo fresquito que poco a poco te dejaba como un churrete influyera también en el desalojo progresivo (menos mal que no era la primera noche que bajaba a la expo y me llevé una camiseta de manga larga al menos, eso sí, eché de menos unos pantalones largos también). Hacia mitad del concierto el cantante dejó las guitarras, cambiaba de guitarra en cada una de las canciones, y se pasó a los teclados. Los temas ya no fueron tan atronadores, pero no perdieron su fuerza. No paró de beber y durante todo el concierto, algo poco habitual en estos tiempos tan saludables que corren. Nos regaló dos bises, el último de traca: una versión de All you need is love de los Beetles, con un chelo haciendo las veces de las trompetas.
Al día siguiente por la tarde ya había 9 temas del concierto colgados en youtube, así son los tiempos hoy en día: inmediatos.
En cuanto nos dimos cuenta de que el hombre no iba a tocar ni un tema más, me fui hacia el balcón de la música, en el otro extremo de la expo. Aún tenía frescas las sensaciones del anterior concierto y ahora iba a cambiar totalmente de registro: nada de guitarras atronadoras, sino una voz encantadora (o eso decían todos los artículos de prensa, porque de Bettye Lavette tampoco sabía nada). El balcón estaba lleno, todos los asientos ocupados y varias filas de personas en pie alrededor. El concierto ya había empezado. La cantante fue repasando temas desde los más antiguos a los más modernos de su repertorio: desde los 60 a los 8o (eso fue lo más moderno que interpretó). Y efectivamente su voz era como la describían, quizás un poco cascada (62 años no perdonan). Su voz y su trato cercano, llegó a sentarse en el suelo después de estar bailando todo el tiempo en el tema anterior, encadiló al público que ya estaba bastante predispuesto. La perla la dejo para el final, el único bis: una canción a capella, salió sin ningún músico: nos dejó a todos sin habla. Bueno, a todos no. Había varios grupos en cercanos que no pararon de hablar durante todo el concierto, incluido este maravilloso tema, que rompieron la intimidad del momento. En concierto de Weller había 4 personas sentadas a mi lado que no pararon tampoco de hablar todo el tiempo, pero claro, con el vendaval de música que sonaba no me importó lo más mínimo. Eran como un susurro en una tormenta. Pero, aquí casi se les oía más a ellos que a la artista. Eso sí, cada vez que acababa un tema aplaudían, ¿a qué? ¿Para qué estaban ahí? ¿No estarían mejor en cualquier bar, sentados, sin pasar frío? ¿O delante de la tele en sus casitas, en su sillón preferido, viendo Operación Triunfo, una telenovela o las chuminadas que más les gusten? País.
Este vídeo no es del concierto, pero da una idea del nivel de la artista.
Hoy toca Youssu N´Dour. Mañana os cuento.

lunes, 14 de julio de 2008

La tormenta

Llegará, llegará... la tormenta!
Era viernes 11 de julio y durante todo el día había hecho un calor enorme, como es habitual en Zaragoza por estas fechas. Nos fuimos a ver a Dulce Pontes y Estrella Morente al anfiteatro de la expo y poco antes de las 22,00, el cielo se oscureció antes de tiempo y una cortina de agua impidió ver nada ni pasear a la intemperie durante 20-25 minutos. Todos los visitantes de la expo agrupados en los pocos sitios a resguardo de la lluvia y el viento. Las actuaciones, todas suspendidas. En cuanto pasó la tormenta, a casita. Pena de concierto, bendito frío.
El anfiteatro donde supuestamente se iba a celebrar el concierto, al fondo el pabellón puente
Las plazas temáticas oscurecidas por la tormenta que ya llegaba