martes, 24 de abril de 2012
Conociendo lo bueno y lo malo de Rodellar
viernes, 5 de septiembre de 2008
The Chieftains
jueves, 4 de septiembre de 2008
Expo, expo y más expo (II)
No la conocíamos de nada más que de los comentarios en la prensa y fue toda una agradable sorpresa: una voz estupenda, preciosas canciones de diversos estilos y un buen grupo detrás. De esos conciertos de los que sales con un buen sabor de boca. Todo lo que esperaba que iba a ser el concierto de Krisenka Finley y que no fue. Eso sí, el estilo de las dos cantantes no tiene nada que ver.
Miguel Ángel Remiro (piano), Marcelo Escrich (contrabajo), Josué Barrés (percusión),
Daniel Fuertes (violín), Juan Luis Royo (clarinete) y Simón Fernández (flauta)
http://www.miguelangelremiro.com/
Ni por esas. El espectáculo resultó brillante, con una moderna coreografía para una vieja historia. El Trovador es la historia de un triángulo amoroso que forman el trovador Manrique (Víctor Jiménez), Leonora (Rut Miró) y el Conde de Luna (Jaime Roque). La historia comienza cuando una gitana (Amaya Iglesias) decide vengar la muerte de su madre a manos del antiguo Conde de Luna raptando al hijo del actual, a quien termina criando. Ese niño, convertido en trovador, será quien se dispute con el actual Conde de Luna el amor de Leonora, sin que ninguno de los dos sepa que son hermanos. Leonora elige al trovador por lo que el conde detiene a la gitana confiado en que Manrique acuda a rescatarla, como así sucede, momento que aprovecha para encerrarlo. Leonora, por su parte, se promete en matrimonio con el Conde de Luna para salvar a su amado. Sin embargo, Leonora ingiere un veneno que le asegura no tener que pagar ese precio. El desenlace final, que tiene lugar en el Torreón del Trovador del Palacio de la Aljafería, acaba con la muerte del trovador a manos del Conde y con la gitana desvelándole que acaba de matar a su propio hermano... (resumen obtenido de la siguiente web: http://www.aragondigital.es/asp/noticia.asp?notid=43231). Como veis ni los argumentos de los culebrones venezolanos son precisamente muy novedosos ni el gusto de la gente por estas historias tan sentimentaloides se ha reducido.
No terminé de verlo porque a las 00:00 empezaba en la Plaza de Aragón el concierto del cantante sueco Jay-Jay Johanson, y uno no puede estar en todas partes. Dejamos a Mariví en el anfiteatro y Victor y yo nos fuimos a descubrir qué tipo de música hacía ese hombre: pop electrónico aderezado con una voz melancólica. Victor se aburría un poco, así que en cuanto llegó Mariví nos marchamos a casa contentos después de haber aumentado nuestra colección de conciertos.
Expo, expo y más expo (I)
El concierto empezó puntual, como todos los de la expo (parece mentira que estemos en España). Esta vez el artista era Copi, un cantante y compositor aragonés acompañado con una banda de Argentina.
El Nuevo Méster no lo hizo mal tampoco, pero los pasodobles y las jotas no son precisamente los estilos que más me gustan. La banda se suponía que era el enlace con todos los artistas y tocaron temas en solitario y junto a Jaime Urrutia y al Nuevo Méster. Ana Belén y Víctor Manuel fueron los únicos que no colaboraron con ellos.
domingo, 31 de agosto de 2008
Un día redondo
Buscando algo más asequible y donde no diera el sol nos fuimos al Macizo del Alí. Ramiro quería subir una vía de primero para quitarse de encima esa sensación de no haber escalado nada y nos decidimos por La fisura castañé, un V+ bonito y largo. No hay muchas vías de fisura en Morata, que es una escuela donde predomina la placa. Unas placas tan lavadas de tanto pisarlas que mucha gente la llama Morata de Jabón.
A la tarde nos fuimos de nuevo a la expo, queríamos asistir primero a un concierto a las 19:00. Para intentar evitar las presumibles colas en la Puerta del Ebro decidimos coger el 40 y luego el expo 5 hasta la Puerta de la Torre del agua. Pero las fiestas del barrio habían cortado toda la avenida San José y desviado a todas las líneas que pasaban por ella, así que cambio de planes: nos bajamos en la Plaza España y cogimos el expo 8 como siempre. Por supuesto llegamos tarde aunque no había apenas cola de entrada, pero obtener una silla de ruedas lleva su tiempo porque hay que rellenar los mismos papeles todos los días. Burocracia. Además me encontré con dos amigas distintas, así que aún acumulamos más retraso. Afortunadamente el concierto no merecía la pena: era de un intérprete de lira finlandesa, a pelo, sin ningún acompañamiento. Que me perdone el esmerado chabal, pero eso sonaba a graznido de mamut siberiano. Aguantamos un par de temas y nos fuimos. Visitamos de una tacada media docena de pabellones, de esos que entras y sales como quien pasea por un pasillo de un supermercado: Vietnam, Thailandia, Mongolia, Mauritania (con maquetas de pueblos indígenas) y Argelia (con un imaginativo audiovisual convinando pantalla de cine y holograma y un salón decorado con celosías y columnas donde proyectaban más audiovisuales en las dos paredes). Terminada la tourné nos pasamos de nuevo por el Balcón de las músicas a escuchar a un guitarrista americano, Glenn Jones.
http://www.myspace.com/glennjonesguitar
Una vez terminado el concierto nos pasamos por delante del restaurante de Japón y reservamos mesa para las 23:00. Teníamos más de una hora de tiempo, así que nos dirigimos al pabellón de Italia a ver si conseguíamos entrar al concierto de piano. Había mucha cola, pero a los que íbamos con silla de ruedas nos dejaron pasar de los primeros. El concierto fue estupendo, todo un cambio con respecto a lo que había estado escuchando hasta ahora en la expo, música clásica. El artista era Stefan Cassar e interpretó obras de F. Chopin, Listz, Debussy, Gershwin y de él mismo con un piano especial, la caja de resonancia estaba hecha de metal.
Más información en las siguientes webs:
http://agaudi.wordpress.com/2007/03/23/fazioli-piano-mliminal/
http://www.pianored.com/fazioli.html
Yo no tengo un buen oído, pero Mariví decía que tenía un sonido muy limpio. El diseñador y constructor del piano estuvo presente pasando las hojas al pianista. Nos tuvimos que marchar antes de terminar porque ya pasaban de las 23 y se nos hacía tarde. Llegamos al restaurante a las 23:15 sin muchas esperanzas de que nos dieran de comer, pero no fue así. El restaurante estaba lleno, pero la cocina cerraba a las 23:30, así que nos tuvimos que dar prisa en elegir: carpacho de vieira, una selección sushi, salmón a la parrilla y una especie de foundí de carne, pero en el que la carne no se freía, sino que se cocía en una salsa de soja en la que previamente se habían cocido unas pocas verduras, setas y tofú (requesón de soja). La carne se enfriaba antes de comerla empapándola en huevo batido crudo. Toda una delicia. Uno de los mejores sitios de la expo para cenar y una magnífica manera de terminar un día tan ajetreado.
Dos conciertos distintos
Llegué a casa con mal sabor de boca. Entré en internet a buscar vídeos de ella en youtube y aquello era otra cosa: un sonido limpio, su voz clara. Nada que ver con el concierto que acababa de escuchar.
Al segundo concierto fui con otro ánimo. No conocía de nada al grupo, sólo la reseña que edita la expo en su agenda: The Konky Duet, grupo formado por "3 mujeres de distintas nacionalidades: la japonesa Kumi Okamoto, la rusa Tamara Goukassova y la francesa Zoe Wolf, forman The Konki Duet. La música creada por el grupo es un pop delicado, amable y muy femenino, en el que se mezclan violines, teclados, guitarras y trompetas, para crear un estilo personal y totalmente identificativo."
sábado, 30 de agosto de 2008
No siempre se acierta
La exposición se encuentra en el telecabina de la Puerta de la Torre del agua. Se llama El Mundo de Hielo y consta de 9 obras (cuadros, esculturas, audiovisuales...) de 9 artistas distintos. Más información en la siguiente web:
http://www.telecabinaaramon.com/mundo_del_hielo/laexpo.php
Tiene alguna cosa curiosa, pero no es nada especial.
De ahí nos fuimos al pabellón de Rusia. Moderna decoración, tiene un buen audiovisual sobre el agua, aunque demasiado místico (¿quién se lo iba a esperar viniendo de la antigua URSS?) y un atractivo bar-restaurante donde probamos una crepe de huevas de salmón, otra de salmón ahumado, otra de pechuga de pollo y una buena cerveza rusa). Para ser la expo no resultó excesivamente caro. Después del tentempié nos dirigimos al Balcón de las músicas a escuchar a un cantante irlandés llamado Brian Caffrey. Un cantante tranquilo y dicharachero, hablaba bastante bien el castellano (al parecer ha vivido durante cierto tiempo en Barcelona: toda una contradicción, ¿no?). Me recordó a las canciones que nos ponía el profesor de inglés en la EGB. Le gustaba la música irlandesa y de vez en cuando nos ponía canciones en el radiocasette (sí, esos inventos han existido de verdad) al mismo tiempo que nos pasaba unas fotocopias de la letra a la que había quitado ciertas palabras para que nosotros rellenáramos los huecos tras escuchar un montón de veces la cinta. Yo odiaba estos ejercicios de "listening" porque se me daban fatal, pero me encataban las canciones. Ahora sólo me acuerdo de una, Molly Mallone, de la que aún recuerdo incluso el estribillo. Cosas de la memoria.
Mariví estaba ya muy cansada y se quedó completamente dormida, así que, por primera vez, nos fuimos antes de terminar el espectáculo.
jueves, 21 de agosto de 2008
Monjes peonzas
Ya queda menos para que se termine la Expo y no sé qué voy a hacer entonces: ¡voy a sentir un tremendo vacío cultural! Es lo que sucede después de los empachos. Ayer, miércoles 19 de agosto, por la tarde volvimos de nuevo a la expo. Queríamos ver a un grupo de monjes musulmanes bailarines y de paso aprovechamos para ver algún pabellón más. Ayer tocó Polonia, el país que más se ha gastado, al parecer, en su pabellón: muy bonito, con las paredes tapizadas de ramas, ambiente muy cuidado… el contenido, flojito, como en todos: 2 o 3 pequeños espacios dedicados a la exposición y un recinto para proyectar un audiovisual en 3 enormes pantallas que sin ser espectacular resultó interesante. Cuando salimos eran más de las 8, así que tocaba buscar un sitio donde cenar y Polonia tiene restaurante en su propio pabellón así que tras esperar unos minutos a que se libera una mesa decidimos probar. La comida bien, el precio… una pasada, como en el resto de restaurantes en los que he estado: Lituania, Uruguay (este último no merece la pena a pesar de la fama y la cantidad de gente que tiene).Menos mal que el propio concierto nos libró de toda esa “gente”. La música era bastante monótona, como toda música religiosa o mística. El grupo se llamaba Al-kindi, es sirio e interpreta música mística sufí y estuvieron acompañados por los Derviches de Damasco, un grupo de monjes que entran en trance dando vueltas al son de la música. El sonido era bello, extraño para nuestros oídos occidentales y anestesiados con tanto Bisbal, pero repetitivo. Al poco de comenzar el concierto la paciencia de muchos espectadores se acabó y empezó a vaciarse el anfiteatro. Lo más espectacular, sin duda, eran los bailes, monótonos también: gira que te gira… ¡sin marearse! Y así durante muchos minutos seguidos. Espectacular.
Una última muestra de la alta sensibilidad cultural de la peña, u sea de todos: antes de empezar a tocar y una vez en el escenario, los artistas permanecieron unos minutos en silencio, seguramente concentrándose ya que para ellos no deja de ser música religiosa. Pues bien, ¿qué hizo el personal? a) respetó el silencio; b) se puso a silbar como si estuvieran en un campo de fútbol.
Más información sobre este grupo en:Después del concierto nos despedimos de Pilar y nos encaminamos a la puerta del Ebro. Pero Mariví propuso intentar ver el último pase del Hombre Vertiente y nos dimos media vuelta. Hay una serie de sitios reservados para personas con discapacidades, y un montón de voluntarios para conseguir que la gente los respete, así que no tuvimos problemas en entrar. Lo mejor de la Expo, a mi parecer: pedazo de espectáculo, original, imaginativo, muy bien conseguido. Me impresionó y me divertí como hacía tiempo. No voy a contar más de él para mantener la capacidad de sorpresa de los queráis ir a verlo.


Los tambores de Japón

Público que disminuyó enormemente durante los 20 minutos de descanso que interrumpieron el espectáculo, fue un gran éxodo motivado por el frío viento. Si alguien me hubiera dicho que iba a pasar frío una noche de agosto en Zaragoza habría pensado que estaba borracho. Los que aguantamos las inclemencias y el sueño seguimos disfrutando con sus percusiones que continuaron llenando de vibraciones el aire. Vibraciones y percusiones que hacían temblar hasta el suelo. Hasta el público vibró. ¿Y cómo no? ¿Cómo no dejarse llevar por tanto ritmo? Cuando por fin se acabó el espectáculo pareció que todo se había quedado quieto, el aire, el mundo, el tiempo… Cuando por fin se acabó tuvimos que frotarnos los ojos para despertar, para volver a la realidad una vez liberados de la hipnosis de los tambores.
Picoteando un poco de todo
Antes de abandonar el recinto pasamos por debajo del Balcón de las músicas. Allí actuaba Darry Hayman. Sonaba realmente bien y nos quedamos a escuchar sus últimos 3 temas. Un buen colofón a una tarde tan diversa.
martes, 19 de agosto de 2008
Del Midí a Morata y La poetisa del rock
Después de un mes sin escribir ya estoy de vuelta definitivamente de las vacaciones. Primero estuve unos días en la playa y luego escalando por Pirineos, pero de eso ya os escribiré largo y tendido en otros posts Ahora toca empezar por el principio, por la historia con más retraso.
El viernes 18 de julio llegaban desde Alicante Juan “el Capo” y unos amigos con la intención de escalar en el Midí d’Ossau. Pasaron por casa de Abel para recogerle y ahí quedé con ellos para pasarle al Capo un CD con las fotos de Alpes del verano pasado (esta famosa desidia mía). Intentaron convencerme de que les acompañara, pero el plan no me acaba de convencer: demasiada gente con objetivos bastante ambiciosos. Al día siguiente por la tarde me llamó Abel para ir el domingo 20 a escalar a Morata. La jornada había ido de mal en peor: Abel y el Capo querían hacer una vía en la cara norte, así que tenían que dar toda la vuelta al Midí; el problema es que dieron realmente toda la vuelta: no encontraron el comienzo de vía, se lo saltaron y terminaron donde habían empezado y demasiado tarde para volver a intentarlo. La pareja de amigos intentó
Empezamos en
Ahí Carlos intentó un 6c+, Cochon Flex, que estuvo a punto de encadenar. Lo intenté de 2º y no llegué ni a la segunda chapa.
El Capo y cía intentaron la vía de al lado, Popocho Cochon, 6b+, a la que también le di un pegue y sólo llegué a la mitad de la vía.
No nos dio tiempo a más porque ellos se querían salir pronto hacia Alicante y Carlos había quedado para comer con su familia y aún quedaba pasar por el bar
La noche continuó con el conciertazo de Patti Smith en el anfiteatro de
Allí quedé de nuevo con Carlos y con Javi y su chica Carla, que acababan de bajar del Pirineo y esa misma madrugada salían de nuevo hacia baleares para dar la vuelta a Menorca en canoa. En principio sólo conocía a esta artista por su fama, pero a medida que fue desgranando sus canciones fui reconociendo varias de ellas. Sólo que no las asociaba con ella sino con otros artista (por ejemplo, “Because the night”, que la conocía a través de los conciertos de Bruce Springsteen, al parecer es coautor de la canción), o simplemente canciones que no asociaba a ningún artista, como “Gloria”, escrita por Van Morrison a la que Patti Smith cambió la letra, o “People have the power”. Con esta canción dio por terminado el concierto, fue su último bis, y en mitad de ella soltó una alegación al público invitándonos a tomar las riendas de nuestra vida y a cambiar el mundo. Jeje, como si no estuviéramos en 2008, sino en 1968. No creo que muchos le entendieran ni una palabra y los que le entendimos algo no estábamos por la labor de hacerla mucho caso. El concierto respondió a lo que esta artista ha venido haciendo a lo largo del tiempo y encajaba perfectamente con su estética personal, melena desaliñada, arropada con un viejo abrigo raído para protegerse del cierzo, sin maquillaje... El concierto fue a veces casi un recital, con Patti Smith susurrando versos más que cantando, a veces tuvo toques de “happening” con canciones muy experimentales, y a veces concierto de rock puro y duro. Toda una maravilla ecléctica totalmente fuera de sitio en una época musicalmente tan triste, sin imaginación y monolítica como la actual.
sábado, 19 de julio de 2008
Tambores de África
viernes, 18 de julio de 2008
Estrujando el pase permanente
El anfiteatro estaba ya lleno cuando llegué sobre las 22:30. A duras penas conseguí encontrar un sitio donde sentarme y cenar mientras esperaba a que diera comienzo el concierto. De Pual Weller sólo sabía las 4 cosas que había mirado en internet: alguna foto suya, que había sido el fundador de The Jam (el nombre me sonaba ligeramente) y de The Style Council, buh, y había escuchado 2 o 3 temas en youtube. Paul Weller no se hizo apenas demorar y empezó casi puntualmente. Y desde el primer momento se pudo ver cómo iba a ser el concierto: arrollador y guitarrero. Empezó él más entonado que el público, quizás porque no había mucha gente que le conociera de antemano. Uno tras otro todos los temas eran brutales, enérgicos... Creo que tanta energía desanimó a la mayoría del público porque los asientos del anfiteatro se fueron vaciando poco a poco, de tal manera que al final del concierto apenas permanecían ocupados la mitad. El público de a pie, no flojeó y se mantuvo ahí firme. Puede que el vientecillo fresquito que poco a poco te dejaba como un churrete influyera también en el desalojo progresivo (menos mal que no era la primera noche que bajaba a la expo y me llevé una camiseta de manga larga al menos, eso sí, eché de menos unos pantalones largos también). Hacia mitad del concierto el cantante dejó las guitarras, cambiaba de guitarra en cada una de las canciones, y se pasó a los teclados. Los temas ya no fueron tan atronadores, pero no perdieron su fuerza. No paró de beber y durante todo el concierto, algo poco habitual en estos tiempos tan saludables que corren. Nos regaló dos bises, el último de traca: una versión de All you need is love de los Beetles, con un chelo haciendo las veces de las trompetas.Al día siguiente por la tarde ya había 9 temas del concierto colgados en youtube, así son los tiempos hoy en día: inmediatos.
En cuanto nos dimos cuenta de que el hombre no iba a tocar ni un tema más, me fui hacia el balcón de la música, en el otro extremo de la expo. Aún tenía frescas las sensaciones del anterior concierto y ahora iba a cambiar totalmente de registro: nada de guitarras atronadoras, sino una voz encantadora (o eso decían todos los artículos de prensa, porque de Bettye Lavette tampoco sabía nada). El balcón estaba lleno, todos los asientos ocupados y varias filas de personas en pie alrededor. El concierto ya había empezado. La cantante fue repasando temas desde los más antiguos a los más modernos de su repertorio: desde los 60 a los 8o (eso fue lo más moderno que interpretó). Y efectivamente su voz era como la describían, quizás un poco cascada (62 años no perdonan). Su voz y su trato cercano, llegó a sentarse en el suelo después de estar bailando todo el tiempo en el tema anterior, encadiló al público que ya estaba bastante predispuesto. La perla la dejo para el final, el único bis: una canción a capella, salió sin ningún músico: nos dejó a todos sin habla. Bueno, a todos no. Había varios grupos en cercanos que no pararon de hablar durante todo el concierto, incluido este maravilloso tema, que rompieron la intimidad del momento. En concierto de Weller había 4 personas sentadas a mi lado que no pararon tampoco de hablar todo el tiempo, pero claro, con el vendaval de música que sonaba no me importó lo más mínimo. Eran como un susurro en una tormenta. Pero, aquí casi se les oía más a ellos que a la artista. Eso sí, cada vez que acababa un tema aplaudían, ¿a qué? ¿Para qué estaban ahí? ¿No estarían mejor en cualquier bar, sentados, sin pasar frío? ¿O delante de la tele en sus casitas, en su sillón preferido, viendo Operación Triunfo, una telenovela o las chuminadas que más les gusten? País.Este vídeo no es del concierto, pero da una idea del nivel de la artista.
Hoy toca Youssu N´Dour. Mañana os cuento.
lunes, 14 de julio de 2008
La tormenta
Era viernes 11 de julio y durante todo el día había hecho un calor enorme, como es habitual en Zaragoza por estas fechas. Nos fuimos a ver a Dulce Pontes y Estrella Morente al anfiteatro de la expo y poco antes de las 22,00, el cielo se oscureció antes de tiempo y una cortina de agua impidió ver nada ni pasear a la intemperie durante 20-25 minutos. Todos los visitantes de la expo agrupados en los pocos sitios a resguardo de la lluvia y el viento. Las actuaciones, todas suspendidas. En cuanto pasó la tormenta, a casita. Pena de concierto, bendito frío.










