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sábado, 6 de enero de 2018

Proyecto 2017 en Somaén

Vista de la zona exterior de la cueva con la vía al fondo

Últimamente Somaén se ha convertido en la escuela que más visito. Esto se ha debido a muchos factores: no está muy lejos de Zaragoza, 1h30 por autovía, no hay apenas camino de aproximación, es una cueva lo que significa desplome, es una zona muy tranquila (2-3 cordadas máximo) y a David le encanta.
Otra forma de medir mi inclinación por esta escuela es con números. Aquí encadené mi primer 7a+, mi primer 7b y es además la escuela donde más 7os tengo encadenados, 4. 
Buscando nuevas vías que probar este año me he centrado en Petabrazos, 7b. Esta entrada es un resumen del intento y fracaso a lo largo de todo el año de encadenarla. Habrá mucho que piensen que es una locura, que es aburrido, dedicar tantos días a la misma vía. Para mí es mi forma de escalar: repetir y repetir hasta que aprendo a hacer los movimientos. Sólo que esta vez no salió. Pero no es para tanto, no lo considero un fracaso, ni una pérdida de tiempo.
Es cierto que dedicar tantos días a la misma vía me impide intentar y/o encadenar otras (acabo encadenando muy pocas vías a lo largo del año), pero he disfrutado escalando la vía, con sus buenos momentos y sus bajones, he disfrutado de la compañía, los consejos y el ánimo de las escasas cordadas que se animan a ir a Somaén (muchas de las cuales repiten, como nosotros, y las voy conociendo, aunque desgraciadamente soy un desastre con los nombres y algunos de ellos los he olvidado para mi vergüenza. Perdón).
La vía se divide en 3 secciones, 3 bloques unidos por dos reposos. La primera sección consiste en una sucesión de bidedos y regletas en un tramo vertical hasta llegar a un nicho enorme donde puedes hasta sentarte. La segunda sección empieza en un techo muy desplomado con buenos pero lejanos agarres y pocos pies. Después de unos metros verticales sencillos termina en una repisa donde descansar de nuevo. La última parte la conocía porque el final de un 7a que ya tenía, Variante petabrazos. Ironías de probar vías más duras, esta sección es el crux del 7a y ahora se convierte en la parte fácil del 7b. Primero se salva una panza para llegar a un reposo de rodilla y luego continuar por terreno sencillo hasta un par de romos, una regleta y un paso de hombro antes de pillar cazos hasta la llegada a la reunión, con alguna presa escondida.

1er día (29 de abril): David ya había inaugurado la temporada de Somaén un par de findes antes y este día quedamos con Fran, un local de la zona que viene desde Soria. El primer contacto con la vía no pudo ser peor. El primer paso, no sale. Me falta fuerza. El último paso de la sección ni lo huelo. Pruebo y repruebo una y otra forma distinta, hasta que parece que una funciona.
Fran me comenta su forma de hacer el techo de la 2ª sección. Un par de invertidos a la izquierda, para llegar a un tridedo capón, y de allí a un boquete desde donde se chapa. El primer invertido es bueno, pero el segundo es infame. No hay manera. David me anima a cambiar de secuencia e ir por la derecha, pero yo sigo insistiendo porque aunque no consigo tirar del invertido romo de derechas, esta forma me ahorra pasos.
Fran en la sección inicial de La fuerza del destino, 8a+
Ambos la tienen ya encadenada
2º día (6 de mayo): Por fin  me sale la sección de invertidos. A cabezón no me gana nadie.
 Vista lateral de la vía donde se aprecia el desplome
 David en el techo de La fuerza del destino

3er día (20 de mayo): Jornada animada en Somaén: 4 desde Zaragoza, los habituales David y el agüelo, más Daniel y Barberán, y 3 cordadas de Madrid. En lo que respecta a la vía fue un día de bajón y de retropegues. Ya desde el primer momento todo apuntaba a un mal día: ni siquiera me quedo de la primera presa, otra vez. Me bajo, repito y sí, pero las malas sensaciones se quedan para no irse. No sale el siguiente paso, no sale la salida del techo... No sale.
 Barberán en la primera sección de Petabrazos...
... y en el último paso duro de la 2ª sección.
Se llevó la vía al flash
Daniel en las "plaquitas" de la derecha de la cueva
Barberán en los techos de Naturalísima, 7c
 Uno de los días con más gente
Una de las cordadas madrileñas en Petabrazos
4º día (27 de mayo): Hemos pasado de estar con el plumas entre pegue y peque a ir sin camiseta. El calor exagerado de esta semana loca de mayo y la acumulación de eventos vespertinos, reuniones de evaluación, despedidas de alumnos, correcciones de exámenes, sesiones de fisio... hacen que no encuentre el momento de ir a entrenar ningún día y me plante de nuevo en Somaén con cero expectativas. Y sin embargo resultó ser la mejor jornada hasta ahora: conseguí hacer todos los pasos de la sección bloquera inicial y llegar hasta el final del techo.
Los octavogradistas hablando de sus vías:
Fran, David y Carlos
5º día (3 de junio): Día raro raro. Una montaña rusa de sensaciones. Buenas expectativas en la vía de calentar a pesar de tener la llegada a la reunión mojado.  Bajón total en el primer intento al no poder con la primera regleta del primer paso. Fracaso en un intento tras otro. Agarro de una forma la regleta, de otra, la crispo, en extensión... da todo igual. No hay manera. El segundo paso, obviamente, tampoco salió; el invertido de derecha de la cueva tampoco. El segundo pegue no fue mucho mejor y además amenazaba chaparrón intenso y estuve sopesando desmontar la vía antes de que se empapara. 
El tercer intento fue la sorpresa total: sin ninguna expectativa porque iba a estar más cansado que en ningún otro, salió sin embargo todo, la primera regleta, el segundo bidedo, el invertido de derecha de la cueva, llego al tridedo de salida del desplome y... estoy mega fundido, sin oxígeno, sin un gramo de fuerza. Me lanzo por lanzarme a por el cazo, pero no llego ni a rozarlo. Un paso más adelante, al menos. Un paso menos para salir de las secciones duras.

6º día (17 de junio): Toco el cazo, pero no me quedo. Snif. El día que más cerca estuve de encadenarla: unos milímetros o un mundo, depende que cómo quiera ver la historia, medio llena o medio vacía.
Los sorianos con David en sus octavos
7º día (15 de julio): Tras el "episodio de altas temperaturas", según AEMET no llegó a ola de calor por unas décimas, ¡hay que joderse!, de finales de mayo y casi todo el mes de junio durante el cual apenas tuve ganas de entrenar y tras un episodio de problemas estomacales e intestinales durante el cual no tuve fuerzas para entrenar, me he plantado en las vacaciones en el peor estado de forma de todo el año (como así quedó demostrado en Rodellar hace 15 días donde no pude pasar del 6b+). Unas molestias en el hombro se añaden al panaroma y me encuentro a las puertas del finde con muy poquitas ganas de ir a ningún sitio. Afortunadamente David está siempre ahí para sacarme de mi pereza. Al menos me lo tomo como un entrenamiento.
Compartimos la fresca jornada con otra cordada de Madrid. Tranquilidad y fresquito. Esto empieza bien. Variante petabrazos es como siempre la vía de calentar. Como no estoy para nada más la vuelvo a repetir y resulta que la encadeno. Toma subidón, pues no estoy tan mal y tal y tal. Así que me vengo arriba me animo a probar de nuevo Petabrazos. Peor que las últimas veces, pero tampoco me he tenido que arrastrar. El hombro ha aguantado sin molestar, así que todo ha ido de maravilla.

8º día (5 de agosto): Más variantes para acabar igual: no puedo con el techo.
 Techito, techito...
 Andrés añadiendo más 7bs a la libreta
Cuando los fuertes hablan hasta Jack escucha
22 de octubre (9º día): A la cordada fanática se une Pedro, que ya está apunto de llevarse mi proyecto en el día, pero que finalmente se lo encadena el finde siguiente. Eso sí que es estar fuerte.

La anécdota de la jornada la protagonizó la pareja de la derecha. Una cordada con los que coincidí en Rodellar en el sector Egocentrismo. Ellos se marcharon al poco de llegar nosotros, se dejaron las gafas de asegurar, conseguí contactar con ellos dejando una nota en el Kalandraka y ya en Zaragoza les envié las gafas. Y al cabo de los meses volvemos a coincidir en Somaén!!!

5 de noviembre (10º día): Por fin llega el otoño. Jornada fría, con ligera brisa que fastidiaba lo suyo. Otro invitado más, esta vez Christian, un chico llegado de México a principio de curso.
Ni él ni yo pudimos de nuevo.
19 de noviembre (11º y último día, de esta temporada): Esta vez estuvimos solitos solitos.
 Parece que ya ha llegado el frío
Fin de la historia... hasta la temporada que viene!!!

martes, 29 de noviembre de 2016

Somáen eterno

Álex, David, Jack y Antonio (el padre de Álex) en Naturalísima, 7c

Récord personal de visitas en un año a una misma escuela: 7 veces. ¡Y aún queda un mes! Pero, ¿es que nunca se acaba la temporada en Somaén? La lluvia no puede con ella, pero y ¿el frío? De momento, tampoco. Este sábado las previsiones de 8ºC de máxima se quedaron cortas: cuando llegamos a la escuela el coche marcaba unos escasos 4º y cuando nos fuimos 6º. La verdad es que sólo pasamos frío la primera hora, luego, no sé si por esos dos grados de más o porque ya habíamos activado el cuerpo escalando, el frío dejó de ser una preocupación y la temperatura de la roca nos devolvió el tacto y la seguridad. Y así David se encadenó la extensión de Naturalísima, 7c+ y la tan deseada Carne de Birlocha, 8a. ¡Menudo día para él!

domingo, 6 de noviembre de 2016

Apurando la temporada en Somaén


Al principio sólo escalaba en verano, con calor, sudando, sufriendo y arrastrándome por las mil y una tapias a las que me llevaba Abel. Luego descubrí el sol de invierno y empecé a disfrutar, por fin, de la escalada deportiveando y al sol, sin sudar. Y ahora, gracias a la cueva de Somaén, he ampliado las posibilidades de escalada también a las lluviosas y melancólicas jornadas de otoño. Como la de ayer. Desafiando a la continua lluvia que bañó toda la península, un grupo de fanáticos nos juntamos en la cueva: escaladores de Madrid, de León... De Zaragoza fuimos Andrés, un trotamundos, David y el agüelo (yo de fanático tengo poco, fui porque me escribió David y apunto estuve de hacerme cacotas la tarde del viernes al ver la meteo). David se dedicó a sus 8os, Carne de Birlocha la tiene cada día un paso más cerca, el agüelo a seguir aprendiendo cómo escalar Petabrazos, 7b (aún me quedan muchas clases), y Andrés, al que no le gusta probar mucho las vías, picó un poco de todo y se llevó al flash Clandestinidad, 7b.
No deja de ser curioso que en el peor finde del año para escalar, nos juntáramos el mayor número de cordadas en la cueva y que hubiera que esperar en vías como Clandestinidad o Rojo atardecer. Aún así nada parecido a las aglomeraciones de súper destinos como Rodellar o Margalef.
Otro estupendo día de escalada, viendo llover.

 David calentando en El Trono, 7a
 Andrés en Rojo atardecer, 7a+. Casi casi se la lleva también al flash
Dueño y amo, amo y dueño
Otoño

domingo, 30 de octubre de 2016

Resumen deportivero de octubre

¿Fin de la temporada de Somaén? Snif, dice Jack, y yo con él

Mes de octubre extrañamente activo dividido en dos tendencias: búsqueda de nuevas motivaciones, como en Somaén y en la Balsa de Riglos, e intentos de tachar deberes, como en Benabarre, donde aún me quedaban 3 sextos por anotarme. En la primera visita con Abel y Bull intenté El llanto de Belcebú, 6c+, mientras estos dos titanes se merendaban Gunshots in the night, 6c+/7a. Antes de que se me olvidaran los pasos volví de nuevo con Tono y esta vez sí, conseguí encadenarla además de La niña psikoneurótica, 6a+, gracias al flasheo de Tono, que a su vez se llevó Gallina blanca, 6c. Vía que también estuve a punto de encadenar, pero que se me quedó para otra ocasión. Mientras yo acabé con los brazos como Popeye, el gran Tono se dedicó a hacer series en Gallina blanca y en el Llanto de Belcebú.

 Abel en el bloque duro de Gunshots in the night
 Bull llegando a la cadena de la misma vía
Secuencia típica del agüelo: comienzo fácil de El llanto de Belcebú,
superando el bloque duro, ahorrando antebrazos en la parte final,
vuelo justo antes de chapar
Risas y buena roca en Benabarre
Tono en la parte final de La niña psikoneurótica...
... y de Gallina blanca


Mi siguiente parada fue a Somáen. Allí coincidimos gente nueva en el sector, Alfredo y Fran, con habituales como David, Adrián y Andrés. La lluvia no consiguió estropearnos la jornada, ni tan siquiera mojarnos y cada uno pudo dedicarse a lo suyo: David y Adrián a por un octavo chulísimo, Andrés a encadenar séptimos sin conocimiento, Alberto y Fran a las placas y yo a Petabrazos. Bueno, en realidad, al bloque inicial de la vía porque no conseguí pasar de ahí. Gracias a la ayuda de Andrés y Adrián medio apañé un sistema para resolver estas duras 3 primeras chapas. El resto de la vía la tendré que maquear en otra ocasión.

 Fran calentando en la Variante Petabrazos, 7a
Andrés en plan coleccionista, encadenando y limpiando al mismo tiempo, 
una ruta de la que no sabemos ni el nombre
David en el techo de Carne de birlocha, 8a 
Haciendo el murciélago en mitad del techo 
Alfredo a punto de llevarse Trenes y a lo loco, 6c+
una vía plaquera que no me disgustó, pero que me pareció durísima

La última parada de este mes fue ayer en Riglos, no para intentar alguna de las numerosas vías en las escarpadas paredes de los mallos, sino para deportivear en el sector conocido como la Ralla de la balsa. Las nieblas que cubren estos días el valle del Ebro ni siquiera se asomaron y nos dejó un día de intenso calor y sol que nos quemó las espaldas a pesar de estar ya ¡¡¡¡a finales de octubre!!!
El sector consta de una sola pared dividida en una zona plaquera al final a la derecha, y un muro desplomado en el centro. Nuestros objetivos, cómo no, estaban en esta última parte. Abel quería intentar A güebra, 7a/+, y se la llevó al 2º intento, y yo la vía de al lado, Mucha faina, 7b. La primera parte es muy intensa, apretando y remando en todas las presas, sin encontrar ninguna donde soltar un poco los brazos hasta no chapar el 4º parabolt, demasiado tarde para mis pobres pulmones que no daban a basta para intentar suministrar algo de oxígeno a mis antebrazos y mi cabeza. Obviamente me quedé lejos, muy lejos de poder encadenarla, pero no tanto como para no querer seguir intentándolo. A ver si consigo compis para volver allí este invierno.

El mallo Colorado y el mallo Cored, justo debajo del cual está... 
... el sector la Ralla de la balsa 
Abel en el bloque de mitad de vía... 
... y superando con decisión la última dificultad justo antes de la reunión 
Adivina, adivinanza, quién encadenó y quién sigue intentándolo, jjjj

sábado, 1 de octubre de 2016

Septiembre me da suerte

El fin de las vacaciones después del parón de agosto por falta de compis con los que encordarme, no deja de sorprenderme año tras año. En el 2014 encadené mi primer 7a+, Rojo atardecer, en Somaén, después de no haber escalado en meses por culpa de un tobillo, en 2015 me hice con mi único séptimo del año, Lola, en Rodellar, y este año el regalo ha sido mi primer 7b, Clandestinidad, en Somáen.  ¡A ver si sigue la racha!
Esta era mi cuarta visita a Somaén este año. A principios de agosto ya me quedé bastante cerca de encadenar la vía, pero el parón veraniego me hizo pensar que se iba a convertir en otro proyecto más sin terminar. Las visitas a Foz y Rodellar, que terminaron muy lejos de ningún encadene, ya apuntaban en esa dirección. Sin embargo, nunca sabes cuándo te va a volver a sonreír la suerte. El sábado empezó con muy buenas sensaciones, cada pegue que le dí a la vía avancé un pasito más, y el domingo los astros se alinearon un septiembre más y conseguí chapar la cadena. 
Ahora toca seguir buscando vías que me motiven para seguir apretando y esperar que la suerte llame de nuevo.

 En Foz con David a finales de agosto
En Rodellar con Abel a principios de septiembre: 
la vía, ¿Dónde está Wally? nos puso en nuestro sitio
El descanso de los guerreros 
Cafecito mañanero y súper barra de pan para pasar el día
Murciélago brutal en mitad de este caos infinito de boquetes
Trayectoria de Clandestinidad:
¿dónde voy a encontrar otro viote así?


¡Hasta la próxima, Somaén!

miércoles, 3 de agosto de 2016

Un pasito pa'alante, María

La parte más profunda de la cueva, donde se encuentra Clandestinidad, a la izquierda

Este pasado sábado realicé una nueva visita a Somaén, la 3ª en este año. Esta vez acompañado por Abel que tenía ganas de conocer esta escuela de la que tanto había oído hablar. Le enseñé los únicos 6bs de la escuela y luego la escuela de verdad: la cueva, el desplome, los agujeros, la buena roca... todo le gustó. Se quedó con ganas de repetir. Seguro que sí.


Abel en el 6b inicial 
El duro comienzo de Rojo atardecer 
¡Por fin encontré la forma de entrar al reposo de Clandestinidad!
Ya sólo me falta la parte final