Mostrando entradas con la etiqueta Sierra de Guara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sierra de Guara. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de junio de 2011

Barranco del Formiga, todo un clásico

David Malabarista, Abel, Ana y el agüelo,
en el párkin del Gorgonchón, nuestro plan B fallido

Por fin pude commpartir una salida de nuevo con David Malabarista. No nos habíamos visto las jetas desde marzo: el año pasado tantos findes juntos y éste tan pocos. A la fiesta se unieron también Ana y Abel, con ganas de salir de casa y ver montañas. Discutimos las diversas opciones durante el viaje y la ganadora fue el barranco de Formiga. En cuanto llegamos al párkin y vimos los miles de coches que había, tuvimos que activar rápidamente el plan B: hacer el Gorgonchón y luego volver al Formiga a ver si se ha aligerado un poco. El plan B falló también: bajaba un buen manguerazo por el Gorgonchón y no estaba para alegrías. Ya no los había advertido un grupo de franceses, pero tuvimos que comprobarlo por nosotros mismos. Volvimos a pasar por el párkin del Formiga y la cosa no mejoraba. Decidimos tomarnos una cervecita en el cámpin cercano y aclararnos las ideas. Pasadas las 2 de la tarde nos fuimos a la desesperada al Formiga. La esperanza: que la mayor parte de los barranquistas sean de fuera de Aragón y tengan que salir pronto rumbo a su casita. La idea era buena, pero tuvo un fallo: no contamos con que los franceses y los catalanes tenían fiesta el lunes.
Al principio parecía que todo iba bien: no vimos a nadie durante la aproximación y sólo un pequeño grupo al comienzo del barranco. Pero a los 10 minutos de empezar el descenso nos topamos con el buchón: una cuarentena de barranquistas atascados en el primer rápel. Afortunadamente había una segunda instalación que nadie usaba, a saber por qué, y nos ventilamos a toda la peña. A partir de ahí pudimos disfrutar casi en soledad el resto del descenso. ¡¡¡Uf, salvados por la campana!!!

Croquis del barranco sacada de la web barranquismo.net
_________________________________
Barranco del Formiga
Sierra de Guara, Huesca
Punto de partida: párkin situado en una pronunciada curva en la carretera A-1227, entre los pueblos de Aguas y Bastarás.
Aproximación: 30-45'. Hay que seguir el cómodo sendero que nace en el mismo párkin y que sin apenas pendiente remonta el barranco. Se atraviesa la cueva de la Polvorosa y a los pocos metros se llega a una travesía expuesta que está protegida por una segura sirga de cable. Un corto destrepe nos deja en el primer rápel. Hay dos opciones, uno de 4 m y otro, situado unos metros más arriba y la izquierda sobre un árbol, de unos 16 m.
Descenso: 1 h y media - 2 h (mucho más si hay aglomeraciones)
Retorno: 15 ' por el mismo camino de subida.
No hace falta combinación de vehículos.
Material: neopreno y una cuerda de 20 m (una cuerda de más de 30 m es útil si queremos utilizar la instalación opcional en el primer rápel).
Descripción: barranco muy concurrido (mejor época: domingos por la tarde, siempre y cuando no coincida con ningún festivo autonómico o francés), sin grandes dificultades pero muy variado: en unos pocos metros se concentra un rápel, un fuerte tobogán y un sencillo sifón. Un poco más allá de la mitad del barranco tenemos el punto fuerte: un salto de unos 6 m (rápel opcional), encajado. El barranco no aburre nunca y el final es una sucesión de toboganes, pozas y pequeños resaltes. El entorno es espectacular: todas las laderas están tapizadas de un tupido bosque frondoso, extraño en estas tierras de Aragón.
_________________________________

Las fotos marcadas con un asterisco son por cortesía de David Malabarista


La cueva de la Polvorosa*
Ana y el agüelo en el pasamanos, al final de la aproximación:
¡qué espectáculo de vegetación tan verde!!!
*
El agüelo en la instación opcional del primer rápel:
un poco más largo, pero más cómodo*
Un grupo de barranquistas esperando su turno para entrar
David en el primer resalte
Buchón
Mientras TODO el mundo se atascaba en la instalación de la derecha,
nosotros nos los lijamos por la izquierda
David en el rápel: ahora te veo, ahora no te veo
Ana en el mismo rápel
Después del primer rápel nos encontramos enseguida con este tobogán,
corto, pero que debido al caudal tenía mucha fuerza*


David bajando el tobogán

David en la salida del tobogán
Pequeño sifón después del tobogán,
menos mal que es muy corto*


David saliendo del sifón

Uno de los múltiples toboganes*
Debajo de las cuevas de la Polvorosa

En la instalación del siguiente rápel, que se puede esquivar
con un salto de 6m
, la primera valiente fue Ana


David saltando

David después del salto


Y otro tobogán máááás

Se nota que nos lo pasamos muy bien
Boquetillo para salvar un resalte
David no se atrevió al final, pero unos chicos catalanes sí
Ana pensándose si bajar o no por el enésimo tobogán

sábado, 11 de junio de 2011

Acantilados de Cienfuens, sendero circular

Vistas desde la carretera de parte del recorrido

Este finde tuve que rechazar de nuevo el mega-plan que me propusieron David, Beto y cía (subir la Diagonal del Maldito) debido a obligaciones sociales: el viernes cena de tapeo y el sábado al mediodía llevar a unos amigos al aeropuerto. El domingo lo tengo ya cubierto con un (sólo uno, David) barranquito, pero me quedaba con ganas de hacer algo el sábado a pesar de la limitación de tiempo.
Había leído la entrada de Rubén Espinosa sobre su salida al dolmen de Belsué desde los Saltos del Roldán y se me metió en la cabeza probar eso de las carreras de montaña, solito, a mi ritmo, a ver qué tal. Debo estar mutando. Sin embargo, la actividad de 9 km me pareció corta (otro síntoma de lo mal que me encuentro) y al googlear me encontré con otra entrada de David: llegar al dolmen pero saliendo desde el embalse de Belsué. 15 km. Esto ya era más serio. En esta web encontré un mapa con el recorrido (te lo puedes bajar al iphone) y muchos más datos: 400 m de desnivel. ¿Sería capaz de terminarla?
Previendo una posible duración mayor (menos mal porque he hecho un tiempo vergonzoso de casi dos horas), he madrugado bien y a las 8:30 pasadas ya estaba comenzando a correr. Para llegar hay que ir hacia Monrepós y dejar la carretera nacional para dirigirse hacia el pueblo de Arguis, atravesarlo y seguir por la carretera vieja hacia el puerto. Al llegar a unas casas marca carretera cortada, pero seguimos por ella y justo cuando llegamos a la boca de un túnel, donde efectivamente hay una valla, nace una carretera muy estrecha que nos baja primero hasta el pueblo de Belsué. Seguimos en dirección a Nocito y a los pocos metros de atravesar un obstáculo para el ganado hay un ensanchamiento a mano derecha, en plena curva, señalado con un letrero, donde dejaremos el coche. El sendero baja unos metros hasta un puente y ahí he comenzado a correr.

Mapa del recorrido, foto tomada del cartel que hay al comienzo:
en verde la ida, en azul la vuelta
_________________________________
Actividad: carrera por el sendero circular de los acantilados de Cienfuens
Distancia: 14,7 km
Desnivel: casi 400 m
Tiempo: 1 h: 57 min
Participantes: el agüelo
_________________________________

El puente donde comienza el recorrido
Todo el recorrido se realiza por sendero o pista. El primer tramo es un sendero cómodo y llano, sin apenas desnivel,
Al fondo se ve el viejo refugio y la pista que usé para bajar,
la ruta da una vuelta a ese monte
Auto foto corriendo por el bosque
pronto cruza un bonito bosque de pinos y en un par de kilómetros llegamos a la presa, que hay que atravesar.
Aquí tenemos dos opciones, la de la izquierda lleva por una pista ancha tallada sobre la roca, bajo la impresionante mirada de los acantilados de Cienfuens, y la de la derecha, lleva por una pista de pendiente moderada hasta el collado de Tabesada. La primera opción tiene menos kilómetros de subida, pero de pendiente más fuerte. Yo pensaba hacer el recorrido por la derecha y volver por Cienfuens, pero el cartel indicando Belsué me confundió y al final lo hice al revés.
Nada más pasar la presa comienzan los túneles, el sendero es muy amplio y las vistas estupendas, como un pequeño Cares, pero aquí al lado.
Vistas del pantano de Cienfuens desde la pista
Los acantilados de Cienfuens
Al llegar a la presa de Cienfuens el camino se estrecha, empiezan los arañazos de los enebros y los bojs, baja unos pocos metros y hay que estar atentos a un hito enorme que nos indica el desvío a la derecha que hay que tomar (si no, acabaremos en las Parideras de Gargantal, como yo, bastantes metros más abajo y sin posibilidad de continuar). El sendero hace varios sube y bajas, es estrecho y con patio a la izquierda.
Vista de los Saltos del Roldán y el barranco del Flumen
En un par de kilómetros abandonamos los acantilados y seguimos por terreno más llano hasta un cruce donde se junta el otro camino, el que viene del collado de Tabesada y que cogeré yo al volver. De aquí ya sólo quedan 300 m de suave pendiente hasta el dolmen. Fotos, y para abajo.

Vistas desde el dolmen: a la izquierda el collado de Tabesada,
a la derecha los acantilados de Cienfuens.
Desde el dolmen se ve perfectamente la cuestorra que me espera y sólo de verla mis piernas se ponen a temblar. Subo todo el desnivel andando, pero a buen ritmo y llego al collado con el resuello justo y sudando a mares.
Vistas del Salto desde el collado de Tabesada
Desde ahí se coge una ancha pista, enseguida llegamos a una bifurcación: la de la izquierda baja hasta Belsué, la de la derecha hasta el embalse. A pesar de ser bajada me cuesta empezar a correr después de la subida, pero pronto la pendiente me ayuda a cojer ritmo y bajo esos casi 4 km enseguida. La pista es incómoda porque tiene mucha piedra suelta y me obliga a ir atento todo el tiempo. Casi al final nos encontramos una nueva bifucarción, la de la derecha lleva al refugio viejo y la de la izquierda al embalse. Pero como me parece que me lleva demasiado a la izquierda, enseguida me arrepiento y tiro hacia el refugio y bajo por las escaleras. Ya sólo me queda atravesar el embalse y desandar lo andado hasta el coche.
Vistas del embalse de Belsué desde la pista
Autofoto en el mismo punto, pero 13 km y casi dos horas después

Termino menos cansado de los esperado y un bañito en las gélidas aguas del barranco me relaja y refresca. Un ruta preciosa que me ha permitido descubrir un rincón totalmente desconocido para mí. Todo un lujo.




lunes, 17 de mayo de 2010

Barranco Cueva Cabrito y Oscuros de Balcés


¡Qué contraste en sólo una semana! Hace 7 días subiendo un 3000 en condiciones casi invernales, hoy descendiendo barrancos. ¿En qué otra región podríamos tener tanta diversidad de planes a elegir sin salir de "casita"? En mi paraíso soñado, Asturias, y poco más.
El mal tiempo nos hizo olvidar la nieve y los esquís por un finde y nos obligó también a cambiar de barranco: una vez llegados a Barbastro vimos el cielo cargadito de nubes negras y en vez ir al Consusa en Pirineos, nos dimos la media vuelta y nos dirigimos a la Sierra de Guara.

Salida: Barranco Cueva Cabrito
Fecha: Sábado 8 de mayo
Integrantes: David "malabarista", Jorge, Abel y "el agüelo"
Aproximación: párkin a 8 km en la carretera entre Bierges y Rodellar, a mano derecha, al lado de una gran encina. El camino empieza en una ancha pista, atravesar la valla, seguir hacia abajo y casi al llegar a la granja seguir el cartel que indica un camino a mano derecha.
Vuelta: Una vez terminado el descenso, remontar unos 100 m el Balcés hasta encontrar unos hitos que nos conducirán primero por un empinado y marcado sendero a través de un bosque de bojs y luego por una cómoda pista hasta la granja y de ahí al coche.


Wikiloc de la aproximación cortesía de AntonioGPS


Salida: Barranco Oscuros de Balcés
Integrantes: David "malabarista", Abel y "el agüelo"


Wikiloc de la aproximación y la vuelta cortesía de Cruzavalles



miércoles, 3 de junio de 2009

Sierra de Guara. Barranco del Mascún

El sábado después de hidratarnos y alimentarnos convenientemente en el bar de Toño, pusimos rumbo a Rodellar, nuestra siguente etapa en este finde tan completito. Le propuse a Abel parar en el Eroski de Huesca para comprar algo de comida para la cena y el desayuno, ya que habíamos terminado de concretar los planes el viernes a la noche y no había tenido tiempo de pillar nada. Abel me aseguró que él tenía suficiente comida y no volví a insistir.
Entramos en el cámping El puente para alquilar los trajes de neopreno (toda una tortura probarse los trajes sudando por el calor) y nos dirigimos después al cámping Mascún, mucho más cercano al pueblo y donde iban a acudir esa misma noche Javi, Carla y Matilda. Dejamos el coche aparcado en la parcela el resto del finde y nos fuimos al bar del cámping a esperar y a proseguir con nuestra hidratación. Mientras, discutimos las opciones de cara al día siguiente. En el cámping El puente nos habían comentado que el Mascún no bajaba con mucha agua, unos chicos de la mesa de al lado nos informaron de que habían hecho el barranco ese mismo día y que habían encontrado a mucha gente y que había que madrugar mucho para evitar colas. Nos entraron las dudas y llamamos a David para ver si era conveniente cambiar de planes. David tenía muchas ganas de hacer el Mascún y no se hechó para atrás. Así que los planes se mantenían: David y Carlos llegarían sobre las 8 de la mañana a Rodellar y nos esperarían en el bar del cámping. Cenamos la estupenda tortilla de patatas que trajeron Javi y Carla, me duché y a la cama.
Nos despertamos a las 7, nos levantamos perezosos, como siempre. Desayunamos, preparamos las mochilas y fuimos al bar, donde nos encontramos con "Sueco" que estaba esperando a que abrieran para tomar un café y entrar un poco en calor después de una mala noche al descubierto y sin apenas ropa. Al poco llegó Carlos pero el bar seguía cerrado y nos bajamos a la carretera en busca de alguno que ya hubiera abierto. Al final nos pusimos en marcha a las 8:50, después de ver pasar a varios grupos que se dirigían también al Mascún.
El Mascún es uno de los grandes cañones de la Sierra de Guara. Grande en todos los sentidos: la aproximación es bastante larga (un "paseíto" de 2:30 a 3 h), tiene vertiginosos rápeles, abundantes saltos, una cueva gigantesca donde se sumerge el barranco, unos estrechos donde la luz se filtra inundando de tibios colores todos los rincones, y cuando por fin crees que ya está todo hecho, que ya solo queda volver paseando tranquilamente en busca del merecido bocadillo con cerveza, te espera una interminable zona de caos de bloques inmensos. Cuando por fin llegamos al pueblo de nuevo, después de 9h, hasta Abel tuvo que reconocer que este barranco no era de regalo.
La palabra aproximación no tiene mucho sentido para este barranco, porque lo que en realidad se hace es remontar todo el cañón hasta su comienzo siguiendo un sinuoso camino. Comienza bajando a la zona de escalada, se pasa por la surgencia y cuando se avista la famosa Cuca Bellosta, un espeluznante colmillo, un letrero nos indica el desvío donde comienza una fatigosa cuesta que nos dirige al abandonado pueblo de Otín, superando toda la profundidad del cañón.
NOTA: Todas las fotos de este post han sido cedidas por David,
el único del grupo que tiene una cámara a prueba de agua
David intentaba recuperar el tiempo perdido e impuso un fuerte ritmo que yo no pude ni intenté seguir. Me quedé a cola de pelotón, junto con Carla, contenta de tener a alguien con quien compartir el esfuerzo. Aunque a ella no se le notaba nada porque ni sudó ni jadeó en toda la cuesta. Vamos, igualito que yo. Al menos, conseguí terminar la cuestorra sin hacer ninguna parada para descansar. El cansancio no me impidió disfrutar de las preciosas formas que el agua ha ido esculpiendo en las verticales paredes calcáreas de este barranco.
Una vez pasado Otín seguimos por una ancha pista adelantando innumerables grupitos de barranquistas, muchos de ellos franceses. Se deja a la derecha una pista que lleva al barranco de Raisén, se atraviesa una verja y continuamos hasta unos hitos que marcan el desvío a la derecha que discurre a lo largo de un riachuelo que va a desembocar en el Mascún.
Tras 2h y media de pateo en el comienzo del cañón nos esperaba una desagradable sorpresa: la marabunta. Eso parecía la playa de Salou.
No nos quedó más remedio que hacer fila y esperar turno. El comienzo del Mascún es espectacular, se le llama el Saltador de las Lañas: una sucesión de marmitas que se rapelan o saltan hasta alcanzar una extensa playa rocosa 30m más abajo. Afortunadamente durante la tediosa espera David descubrió un punto de rápel alternativo que esquiva los primeros saltos y te deja en una poza a escasos metros de la playa (hace falta dos cuerdas de 30). Este atajo permitió adelantar a unos cuantos grupos y ahorrarnos un tiempo precioso.
Vista desde abajo de El Saltador
Después de cruzar la playa se accede a una nueva serie de pozas conocida como las Cascadas de Peña Guara. Allí un numeroso grupo con guía que estaba ya esperando a entrar, nos dejó pasar y nos quedamos a partir de entonces solos, entre dos grupos, delante y detrás, y pudimos disfrutar del descenso sin agobios ni mayores esperas.
el agüelo, Abel, David y Carla en el comienzo de las Cascadas de Peña Guara
Las Cascadas vistas desde arriba
el agüelo en el salto más alto de las Cascadas
hay que tener cuidado y saltar hacia adelante y la izquierda para no hacer pie

Carlos en el 2º salto de las Cascadas
Carla en el último rápel de las Cascadas, el único obligatorio
La enorme playa donde acaban las Cascadas continúa con una serie de pozas que terminan en la entrada de uno de los sitios más espectaculares de la Sierra de Guara: los Oscuros de Otín. Comienza con una inmensa cueva por donde se sumerge el curso del agua y que tras atravesarla continúa en un angosto tramo de enormes paredes donde apenas penetra la luz y la poca que llega dibuja todo tipo de reflejos en las paredes.
A la entrada de la cueva
En la cueva
En el rápel de salida de la cueva
el agüelo bajo la ducha
Abel y David en el rápel más estrecho del cañón
Los oscuros terminan con un salto (rapel opcional) en un estrechamiento. A partir de aquí el cañón se ensancha y parece que ha terminado ya el descenso, pero aún queda el caos del Onso.
El caos es un auténtico laberinto de enormes bloques de piedra en el que se pierden mucho tiempo buscando el sitio más cómodo para sortearlos: a veces destrepando, a veces saltando...
a veces buceando...
Javi examinando el paso más corto para sortear buceando este enorme bloque
Nos animamos a pasar buceando porque se veía la claridad proveniente del otro lado y dedujimos que no podía ser un paso muy largo. Engañaba. Si se intentaba recto había que bucear bastantes metros, pero si girábamos a la derecha nada más sumergirnos enseguida atravesábamos la barrera. Primero fue Javi, luego le pasamos las mochilas y después me animé yo, con bastantes recelos, le tengo auténtico pánico a bucear. Intenté coger el máximo de aire posible y recordar lo que tenía que hacer: sumergirme y girar a la derecha. El agua estaba turbia, me había quitado el casco para que no me molestara y ese fue mi gran error: en cuanto giré la cabeza para orientarme debajo del agua el pelo me tapó la cara y no pude ver nada. Me puse nervioso, buceé sin control, recto, el bloque no se acababa y no me dejaba salir a la superficie, poco a poco fui girando hacia la derecha hasta que conseguí salir. Respirar de nuevo, aunque sea sofocado por la ansiedad, ¡qué alegría! Los demás fueron pasando sin mayores complicaciones y en poco tiempo terminamos esta zona de caos y avistamos de nuevo la Cuca Bellostas. Ya sólo quedaba un corto paseo hasta el pueblo donde nos tomamos unas merecidas jarras de cerveza.
Mi fin de semana de descanso había terminado más cansado de lo esperado. Pero mereció la pena, ¡ya estoy echando de menos los rápeles, los saltos y las verticales paredes del Mascun!