viernes, 26 de abril de 2013

Santiago Sagaste

Tono en el sendero de aproximación a Peña Ruaba, al fondo
Como una carrera de montaña de 17 km de longitud y 1000 m de desnivel no le pareció suficiente,  Tono propuso rellenar el fin de semana de la Osán con una escalada facilita en Peña Ruaba el sábado por la mañana. Menos mal que la cena en casa de Tono en Jaca compensó este gasto de energía extra. Peña Ruaba ha conocido un resurgir en los últimos años gracias al trabajo aperturista de Inazio Cinto primero y Julio Benedé posteriormente. Sus vías llevan la marca de la casa: bien protegidas, de dificultad asequible y nada obligadas: allá donde hay un paso más o menos duro hay un parabolt para poder acerarlo, si se quiere. Así Peña Ruaba se ha convertido en el Riglos para humanos, los titanes ya tienen otras tapias: Montrebei, Ordesa... 
Jorge y Tono fueron a hacer la Edu Roche (Tono, demostrando lo fuertísimo que está, se encadenó el largo de 6b) y Vanesa, Ana y el agüelo nos fuimos a hacer la Santiago Sagaste, una vía que aún no tenía. En el sorteo de largos me tocaron los dos últimos, pero le cambié a Vanesa a última hora su puesto y terminé empezando yo. La vía no es mantenida ni tiene apenas patio. La dificultad se concentra en 3 o 4 panzas aisladas y repartidas en distintos largos, duras de liberar (especialmente si no se apoya uno en las sabinas), pero fácilmente superables si nos agarramos a las cintas. Los croquis marcan el primer largo como el más difícil, V+/6a, pero a todos nos parecieron más complicadas las panzas del 3er y 5º largos. Siguiendo las indicaciones de casi todos los blogs empalmamos los dos primeros largos, haciendo una primera tirada larga de 55m, ya que el segundo largo es muy tumbado y facilito, y realizamos la vía en 6 largos. Los dos primeros para el agüelo, los dos siguientes para Ana y los dos últimos para Vanesa.
El único incidente de la jornada lo protagonizó una cordada que nos adelantó corriendo a lo perruni en la aproximación a menos de 5 minutos de llegar al pie de vía y se colocaron en la Santiago Sagaste. Como íbamos de relax total esperamos tranquilamente, sin apenas discutir con ellos, a que se pusieran el material, arneses, gatos, etc., mientras les poníamos a caldo (ah, se siente) y mientras decidíamos si merecía la pena cambiarnos de vía porque tardaron un buen rato en ponerse en acción. Por fin acabaron con los preparativos y tiraron para arriba (la verdad es que sólo molestaron al principio porque luego terminaron por sacarnos ventaja) y pudimos mantener nuestro plan original de compartir escalada con la cordada que iba a ir por la Edu Roche.

En rojo la vía, en verde el recorrido de descenso

Vía Santiago Sagaste, 220-240m, 6 largos, V+
Abierta por Julio Benedé y Luis Royo en 2007
Material necesario: 16 cintas exprés
Fecha: sábado 13 de abril de 2013
Participantes: Vanesa, Ana y el agüelo
Tiempo de escalada: 4h
Tiempo de descenso: 1h

El descenso lo realizamos por la vía ferrata. Destrepamos los pocos metros que separan a la cima del collado, giramos a la derecha y seguimos destrepando primero con la ayuda de cadenas y cuerdas fijas y luego a pelo, hasta llegar a un jardín que hay que atravesar bien pegados a la pared, para llegar a la ferrata que te deposita en el sendero que lleva al pie de vía.

Panza inicial y única dificultad del 1er largo, 55m, V+, la sabina que se ve a mi espalda ayuda a superarla
 Pincho apretando en el primer largo de la Edu Roche
Vanesa y Ana en los sencillos y tumbados metros finales del L1
 Nuestra cordada al completo en la R1
L2, 30m, IV+, una sencilla placa tumbada que se sube una con ligera tendencia hacia la derecha
Vanesa y Ana disfrutando del relax
Ana empezando el L3, 30m, V+, una corta travesía a la derecha y luego todo tieso 
a través de una sucesión de panzas, siendo la más dura la última
 Ana mirando el duro paso de la última panza del L3
Se acabó el relax, toca apretar
Bonitas vistas
 L4, 30m, V+, sobre el papel misma dificultad, pero no tiene nada que ver, 
y además está la sabina
Vane en la dura panza del L5, V+, 35m, 
(el paso es más fácil, pero más expuesto, un poquito por la izquierda)
Hay que tener cuidado con el razamiento de la cuerda en este largo debido a la z que hace
(no estaría mal llevar dos cintas extensibles para colocarlas aquí)
 Ana concentrada en el mismo paso, mirando fijamente a la culebrera de los Rasmias
 Jorge abriendo el largo más duro de la Edu Roche
De los pocos momentos en que se ve algo de patio en la vía
 Tono apretando y liberando el duro paso de 6b de la Edu Roche
 Vane en el vertical, sencillo y algo roto último largo 
(L6, V, 30m, que ella alargó hasta cima comiéndose toda la cuerda)
 La pareja galvetiana, Jorge y Sara, llegaron a las 3 (así, sin madrugar)
e hicieron una subida exprés a la vía Sendero límite
 Foto cima: Vanesa, Tono, Jorge, Ana y el agüelo
En el delicado, pero sin ser excesivo, descenso hacia la vía ferrata

martes, 16 de abril de 2013

VI Osán Cross Mountain: los corredores locos

Recuerdos de la infancia, yo creó que a mí me tocaría ser los del troncomóvil

Después de un par de años intentándome convencer para apuntarme a estas locuras, de venderme la moto de que el recorrido era precioso, de regalarme el oído diciéndome que estaba muy fuerte, que no iba a tener problemas para hacerla, por fin este año los Rasmias consiguieron ablandarme y cedí. Sin apenas premeditación terminamos por juntarnos un nutrido grupete de Montañeros en la carrera. El plan del finde se adornó con una escalada de placer en Peña Ruaba el sábado y una cenorra en la choza que la familia de Tono tiene en Jaca.
Un entrenamiento intensivo este invierno con los Rasmias junto con algún que otro refuerzo positivo (vuelta de 21 km a la Cartuja, par de Planas seguidas, etc.) me hizo albergar, iluso de mí, la vana esperanza de que podría hacer algo más que terminar y participar. 
Pero la realidad y las duras cuestas de la Osán Cross Mountain me pusieron en mi sitio. Hasta aquí he llegado. Aquí está mi límite... por ahora.

Recorrido de la carrera con el ritmo que pude hacer
Perfil, aterrador, de la carrera (y dicen que es de las asequibles, snif)

Jorge me había comentado un poco cómo era el perfil de la carrera y sus consejos me sirvieron de mucho, aunque no evitaron la debacle de mis piernas. El primer tramo hasta el avituallamiento lo hice bien y en cuanto empezó la enorme cuesta hasta la ermita de Santa Orosia me quedé en un grupete que iba a mi ritmo. Como era la primera vez que participaba en una carrera de montaña, me dediqué a hacer lo que hacían los demás: en cuanto veía que se paraban y andaban, yo también; que se ponían a correr, yo detrás. Hasta que cambiamos de lado en el valle y pasamos a la sombra, allí las fuertes pendientes me sacaron de ritmo y machacaron mis piernas sin piedad. Ya no pude volver a correr hasta que no pasé la cascada y llegué a la ermita de Santa Orosia. Ni siquiera el líquido y el plátano que tomé en el avituallamiento consiguieron recuperarme. Los dos kilómetros de falso llano a través de campas tachonadas de neveros se me hicieron eternas, pero tenía la esperanza de llegar a la bajada. Y llegó, pero aún fue peor. Un sendero de fuerte pendiente y repleto de cantos rodados terminaron de machacar los músculos de mis piernas y aparecieron amagos de calambres. Mi mente pensaba, es cuesta abajo tienes que ir rápido, pero mis piernas no obedecían, parecían de plomo, pesadas y rígidas. De bajada hice alguno de los km más lentos de toda la carrera, 8:33 y de 9:16. El tiempo pasaba con exasperante lentitud, los metros se me hacían kilómetros, y sólo pensaba en que no me volvían a ver en una de estas. Mi km más rápido fue curiosamente el último, el que iba más cansado, pero era de terreno casi llano, sin piedras, cómodo. Cuando aparecieron las primeras casas de pueblo me animé, el final estaba cerca. Ya sólo pensaba en llegar como fuera hasta la plaza. Y llegué, pero allí no estaba la meta. Unas pocas personas me hacían gestos con los brazos para indicarme el camino. Al principio no entendía nada. Me hundí, pensé que no llegaba, que no iba a aguantar el cansancio, el dolor en las piernas... hasta que apareció la meta al fin. Y los aplausos y ánimos de los amigos. Y los calambres.
Mi tiempo final: 2h 31'48'' que me sirvió para quedar el nº 305 de los 382 locos que terminaron la carrera.
Lo mejor: el ambientazo, el buen rollo de participar tantos amigos, el recorrido en medio de un paisaje encantador y una organización de 10, tanto en la entrega previa de dorsales y regalos, como en la previsión del párkin, los avituallamientos, las migas con chorizo... No he participado en más carreras de montaña, pero ésta me pareció todo un lujo.
¿Volveré a caer en estas locuras?
Uf uf, sólo sé que los que terminaron por delante de mí me dan envidia, que ya pienso en que si las Planas no es suficiente entrenamiento porque es una pista de pendiente suave, entonces dónde entrenar?
Esto tiene mala pinta, no tenía que haberme asomado.

Los resultados y fotos de casi todos los participantes, muchas gracias a la organización, los podéis encontrar en este blogaquí, más fotos y aún más.
Origen de las fotos: * gentileza de la organización; ** generosamente cedidas por Juan

El sábado pasaron los Rasmias a coger los dorsales 
y en cuanto vimos las camisetas ya nos volvimos locos locos
El secreto, una buena dieta: pasta y ensalda... y panceta... y vino... ; de izquierda a derecha:
Ana, Sara, Jorge Galve, Tono, Vanesa, Jorge Marquina, Patricia, Juan, Amaya y Óscar
 Menudo ambientazo: el párkin lleno... (al fondo el pueblo de Osán y más al fondo nuestro objetivo)
 ... y la plaza también. Churla estirando en primer plano
Los locos antes de entrar en acción, faltan el galvetiano y Churla**
La caravana de locos saliendo de Osán*
 Al principio cada dificultad del camino era un tapón, en este caso vadeando un riachuelo
 Aquí empieza el infierno de verdad, pasado el primer avituallamiento
La parte más bonita del recorrido, la cascada con las ermitas
 Por este punto ya llevaba 1:30h y no dejaba de pensar que los primeros 
ya estarían en meta y a mí aún me quedaba la mitad
Vistas preciosas de un Pirineo más nevado que nunca desde las campas de la ermita de Santa Orosia 
(el fotógrafo tuvo el enorme mérito de captar el único momento de la carrera en el que iba corriendo)*
¡Menos mal que la meta no estaba unos metros más allá!**
 Nuevo reto conseguido (aunque aún no estaba para poder celebrarlo)**
Todos conseguimos terminar la carrera: ¡¡A PURA SANGREEEE!!
Óscar, Vanesa, Jorge, el agüelo, Ana, Tono, Juan, Churla y Beto
(los galvetianos faltan de nuevo)**
 Jorge Galve y Churla recogiendo las barritas energéticas marca Osán**
Mi trofeo